El campo leonés registró el año pasado 180 accidentes laborales, casi un 20% de carácter grave
Los agricultores o ganaderos de la provincia leonesa sufrieron hasta noviembre del 2005 un total de 180 accidentes laborales, de los que en treinta y cinco casos recibieron el calificativo de graves. Los mismos datos, que facilitó la organización Coag, revelan un aumento de la siniestralidad laboral en el sector agrario, que en la última anualidad quedó por encima de las 1.300 incidencias. El sindicato alerta sobre el incremento del número de accidentes al tiempo que solicita a las administraciones con competencias en este ámbito de prevención que tengan en cuenta el sector agraria cuando pongan en marcha las distintas políticas que se aplican para reducir los riesgos laborales. De acuerdo con el balance de accidentes que recogió Coag en la información que solicitó a la Dirección General de Trabajo de la Junta de Castilla y León, dentro de esa autonomía se produjeron 1.311 accidentes leves, graves o mortales entre enero y noviembre del año pasado. «Aunque estas estadísticas pueden no ser del todo reales, pues se debe de tener en cuenta que los profesionales del mundo agrario son muy reacios a la hora de comunicar cualquier tipo de accidente; no se debe de olvidar que hasta la modificación del sistema de Seguridad Social del 2004, que lo redujo a cuatro, no entraba en vigor la cobertura de la accidentalidad hasta pasados 16 días del momento del siniestro», valora la Unión de Campesinos Coag en un comunicado. La organización campesina interpreta de «difícil» aplicación la Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1985 en el sector agrícola «debido a que cada explotación presenta unas condiciones específicas que se deben reflejar en los planes de evaluación de riesgos laborales que exige la normativa y para los que no existen modelos predeterminados ni empresas que se dediquen a desarrollar este tipo de actividades». En la misma línea de reivindicación, Coag demanda de la administración que tutela la prevención de riesgos en el trabajo «una adaptación de la normativa de forma específica para las actividades agrícolas o ganaderas como se hizo en el caso de la construcción o en otros sectores». León registró tres casos de enfermedad laboral entre la población activa agraria.