Caja España asume la difícil comunión de intereses de cajas y administración
El presidente de Caja España, Victorino González Ochoa, admitió ayer la dificultad que existe en muchas ocasiones para intentar aunar los intereses de las cajas con los de las administraciones públicas cuando el objetivo es ayudar al desarrollo de la región. González Ochoa, en su participación en el «Encuentro 2006 del Sector Financiero», organizado por el Foro de la Nueva Economía, explicó que en esta falta de coincidencia de intereses la única receta posible es «dialogar». Como ejemplo de lo que una caja puede hacer para ayudar al desarrollo de una comunidad, González Ochoa citó la inversión que en 1998 hicieron las cajas castellanas y leonesas en Ebro Agrícolas. En aquella ocasión, -explicó- «las cajas tuvieron que anteponer la lealtad regional a cualquier otra razón». Claro que ahora, cuando la empresa se ha convertido en Ebro Puleva, las cajas continúan en su accionariado por razones puramente económicas, recordó González Ochoa, quien explicó que, tras una profunda reorganización, se ha convertido en la primera empresa agroalimentaria cotizada de España, además del primer grupo arrocero del mundo. En su intervención, el presidente de Caja España hizo también hincapié en que en muchas otras ocasiones coinciden los intereses públicos y los de las cajas. Entre otros, citó la constitución de una fundación entre la Junta y las cajas para fomentar el patrimonio cultural, así como un proyecto para la investigación de células madre.