| Reportaje | Conflicto en el sector vitivinícola |
Viñas con los días contados
La Junta de Castilla y León obligará a agricultores de León a arrancar viñedos plantados en las dos últimas décadas y que no disponen de los derechos que se exigen para la producción y venta de

Un viñedo en un área al sur de la capital leonesa
La Junta de Castilla y León está decidida a ejecutar la orden -que ampararía la legislación europea- que obliga al arranque de todos los viñedos plantados en los últimos años y que no cuenten con los derechos de cultivo que regulan el sector en las últimas décadas. En León, las zonas afectadas por la orden de arrancar las cepas se localizan el áreas al sur de la capital. Los agricultores afectados tratan de defenderse de esta medida que consideran desproporcionada y poco efectiva, incluso acicate para el abandono de tierras. «No sabemos más que debemos arrancar las viñas que fueron plantadas sin derechos asignados», dijo uno de los viticultores leoneses a los que se ha comunicado la obligación de eliminar sus viñas. Entre los propios damnificados por esta situación se mantiene la teoría que la orden de arranque se deriva de los excedentes de producción que rodean al sector vitivinícola en las últimas campañas. Y alegan: «El origen de esos excesos desde luego que no se nos puede endosar a nosotros, que en la mayoría de los casos no dedicamos la producción a la venta», justifica uno de los agricultores pendiente de la orden de arranque, que recuerda la cantidad de hectáreas de viñedos que se arrancaron hace más de quince años en León, derechos que fueron a engrosar, principalmente, las denominaciones de origen de Valladolid.