Diario de León

«La tolerancia social a los abusos hacia las mujeres es todavía alta»

La coautora de la cartilla de divulgación «Lo que usted debe saber sobre la violencia de género», de la Obra Social de Caja España, presentó el libro en un acto en El Albéitar

Ana Gaitero
León

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La violencia hacia las mujeres no es un problema nuevo, pero sí lo es la toma de conciencia pública y social para acabar con esta lacra. Las profesoras Laura Torres San Miguel y Eva Antón González, de la catédra de Estudios de Género de la Universidad de Valladolid, son las autoras de la cartilla de divulgación «Lo que usted debe saber sobre violencia de género», editada por la Obra Social de Caja España y que ayer se presentó en León en un acto celebrado en El Albéitar. La publicación pretende «divulgar con rigor» aspectos jurídicos, estadísticos y sociales sobre la violencia de género, pero sobre todo dejar claros los estereotipos y mitos que giran en torno a un problema que atañe al Estado por tratarse de «un atentado contra los derechos humanos». -¿La violencia de género es «cosa de mujeres»? -La sociedad tiende a ver que es un problema de un colectivo concreto, las mujeres. Pero la solución a la violencia de género pasa por la concienciación social, la percepción de que es un problema estructural y que para eliminarla hace falta erradicar también todos los comportamientos sexistas y las creencias erróneas sobre las relaciones de pareja. Cosas como que los hombres son posesivos por naturaleza o que el amor significa aguantar. Por ahora el umbral de tolerancia de la sociedad hacia ciertos comportamientos abusivos es muy alta. La sociedad es ciega a muchos de los ataques que sufren las víctimas. Frecuentemente no son apoyadas por el vecindario y sufren juicios sociales paralelos. -¿Qué efectos ha tenido entonces la ley integral de violencia? -Que se haya abordado el problema de forma estructural ya es un avance porque ya se considera un problema público y no privado o casos aislados. La ley ha introducido coordinación y unos servicios mínimos de tal manera que no quede a expensas de la concienciación de cada comunidad autónoma. -¿La divulgación es el objetivo principal de la obra que ha realizado con Eva Antón? -El objetivo de la cartilla es concienciar a la sociedad e introducir un poco de rigor. Las dos hemos dado muchos cursos sobre violencia de género y nos hemos dado cuenta de que la gente joven tiene prejuicios muy arraigados y muy difíciles de erradicar. Con el mito de que se ha conseguido la igualdad y de que los atentados más explícitos son denunciados, hay una falta de crítica hacia esos prejuicios y una sensación de que eso son cosas que les pasan a otras. El conocido dicho de que «me dan una bofetada pero no me dan dos» ejemplifica el conocimiento superficial que hay de cómo se produce la violencia. Hay gente que se pregunta por qué las mujeres maltratadas se quedan, pero no se cuestiona por qué alguién se cree con el derecho a pegar a otra persona. -¿Por qué es tan difícil identificarse con las víctimas? -El Código Civil mantenía hasta hace muy poco que el hombre debía proteger a la mujer y las mujeres, hijos e hijas, debían una obediencia al padre de familia al que se le ofrece un derecho de corrección. Por otro lado, la doble moral sexual nos lleva a creer más a los hombres que a las mujeres, a las que se les supone siempre al «ardid». La idealización de la vida afectiva hace que muchas mujeres se sientan fracasadas si fracasan en el amor y ello les lleva a intentar a que la relación salga adelante por encima de todo. Hay que dejar claro que la violencia física comprende y agrava la psicológica y que si alguien se cree con el derecho a pegarte es normal que tu autoestima esté por los suelos y no denuncies. -En el libro hablan de muchos tipos de violencia... -La violencia en las relaciones de pareja puede ser psíquica, física o/y sexual y en el libro hablamos también de las secuelas que producen en la vida de las víctimas. Por ejemplo, se habla de los homicidios pero muy poco de los suicidios de mujeres que no pueden soportar más el trauma psicológico. -Se habla de la necesidad de la educación, pero ¿qué se hace realmente en ese ámbito? -Lo que habría que hacer es que realmente se cumpla lo que viene en la ley integral, que habla de transversalidad y de introducir esta formación en el curriculum del profesorado. Hay muchos profesionales que no están suficientemente concienciados y opinan que esto es una cuestión secundaria. -¿Queda al albur de cada comunidad autónoma, que son las competentes en educación? -No debería ser así, porque la ley comprende aspectos educativos y una regulación concreta del sistema educativo. Hay que evitar la segregación ocupacional y platear una educación para vernos como personas y no como seres sexuados. -¿Qué opina de esos comentarios de ya les vale a las mujer y qué difícil lo tienen ahora los hombres? -Van en contra de lo que sucede en la realidad: la tasa de paro femenina duplica a la masculina, las mujeres cobran entre un 20-30% menos y son las principales empleadas a tiempo parcial y temporalmente. Cualquier programa de corazón da cuenta de la doble moral sexual y no hay más que ver el número de homicidios. LOS MITOS QUE CONSTRUYEN LA IDENTIDAD DE HOMBRES Y MUJERES La cartilla de divulgación analiza las diferentes manifestaciones de la violencia y cómo se origina, los datos estadísticos, las diferentes formas de abuso y qué se puede hacer para erradicarla. Además, el libro hace propuestas para erradicar los estereotipos que marcan la educación diferenciada de niñas y niños y que fomentan la dependencia afectiva en las primeras y la autonomía, la autosuficiencia y la fuerza en los niños.

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