Diario de León

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Lo que tocan los ojos

A pesar de su ceguera, Oriol García, que esta semana imparte clases en Puente Castro, recubre con estuco 5 salas del museo del Prado

Oriol García, en un momento de la entrevista, mientras da clase

Oriol García, en un momento de la entrevista, mientras da clase

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Maite González Bazal - león
León

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Hasta el 5 de agosto seguirán impartiéndose cursos de formación de diversas actividades artesanales en el Centro de Oficios de Puente Castro. A lo largo del mes de julio, han sido varias las actividades que se han desarrollado con profesores procedentes de todo el mundo. En esta ocasión, tres son los cursos estrella que se imparten en la escuela taller. El cartel de completo puede colgarse en cada una de las clases. Los alumnos llegan desde todos los puntos del planeta para aprender de la mano de maestros de reconocido prestigio internacional que desempeñan una semana excepcional de docencia en este pueblo leonés. Desde Italia ha llegado Gabriela Curtolo, profesor del Centro Europeo para la Formación en la Conservación del Patrimonio Arquitectónico de Venecia. Éste es el único curso de forja moderna que imparte fuera de su país y, dado que ha ganado varios internacionales en Italia y en la República Checa, hay alumnos que incluso han venido desde Japón para asistir a sus clases. El secreto de su éxito, la forma que tiene de trabajar el hierro. Una sola pieza, fuego y mucha fuerza. Esta técnica es completamente diferente a las que se emplea en España ya que aquí se ensamblan varias piezas. El italiano, que sólo habla su lengua y rechaza año tras año la ayuda de un intérprete para hacerse entender, dice que viene a León «no sólo por el trabajo, sino por el corazón, porque España e Italia son una gran familia». Cinco generaciones Otro de los grandes profesores de esta semana es Oriol García, que imparte un curso de cal y estuco. Procede de una familia de maestros artesanos del estuco, forma la quinta generación y su hijo ha viajado desde Barcelona para continuar con la tradición familiar. A pesar de la ceguera que desde hace dos años le impide ver, está a cargo de estucar cinco salas del Museo del Prado. Dice con contundencia que el hecho de no ver sólo le limita a no subir a los andamios porque «lo que no ven los ojos, lo tocan las manos». Ahora se dedica más a la docencia y asegura sentirse «muy bien» al saber que su curso es el que más éxito ha tenido de todos los organizados en la escuela taller. Un total de 31 alumnos procedentes de todos los rincones de España se ha desplazado para aprender las técnicas de Oriol García, que se define como «artesano y artista». Le gusta dar a conocer todo aquello que le han transmitido sus antepasados y confiesa que no entiende que haya gente «que se vaya con recetas a la tumba. Uno tiene una técnica pero hay que compartirla porque cada uno tiene sus manos para hacerla». Pere Valldepérez es el encargado de impartir el curso de vidrieras, que se centra en el aspecto de la creatividad. No se trabaja con el cristal, sino que el objetivo es que cada alumno aprenda a hacer proyectos y a venderlos. Es considerado uno de los mejores vitralistas de España y asegura que el mejor método de trabajo con los alumnos «es darles absoluta libertad». Las clases son «ante todo, dinámicas» porque se combinan varias técnicas de collage y pintura hasta dar con los diseños finales de las vidrieras. A partir de ahí, sólo queda conocer bien los materiales y crear la obra.

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