Interrogantes por doquier
El caso resultó especialmente farragoso ya desde la instrucción, y la vista oral, celebrada bajo el sistema de jurado popular, tampoco pudo aclarar del todo qué sucedió la noche del 13 de septiembre
De acuerdo a las sentencias emitidas por la Audiencia Provincial y por el Tribunal Superior de Justicia de Burgos, los hechos en cuestión se remontan al 13 de septiembre del 2001. Ese día, de Javier Molina Mendoza salió de su domicilio en compañía de un amigo. Permanecieron ambos en un club nocturno de la capital hasta que a las 22.00 horas la víctima se quedó solo. Media hora más tarde, abandonó el establecimiento en compañía de los dos procesados, un camarero y el portero de la barra americana, a los que pidió que le trasladasen a un local similar de Onzonilla, a lo que se negaron alegando que se dirigían a otro de Villadangos. El apartado de hechos probados de las sentencias refiere que a la salida del último prostíbulo, se produjo una discusión. El fallecido exigió dinero a sus acompañantes, que se negaron a entregárselo. En el forcejeo, la víctima sacó una pistola que, durante la pelea, se disparó accidentalmente, hiriendo de muerte al joven. La condición de súbditos extranjeros de los dos acusados (son uruguayos de nacimiento) les llevó a convenir la necesidad de ocultar lo ocurrido para evitar problemas con la justicia, según declararon en la vista oral. Sin embargo, la policía sostuvo la tesis de que la acción fue premeditada, y que el asesinato no se produjo en un forcejeo, sino a sangre fría. No se pudo probar ninguna de estas teorías, ni tampoco que el arma con la que se cometió el homicidio fuera arrojada al río Porma, al paso por la localidad de Puente Villarente. El jurado no halló ninguna prueba concluyente que permitiera sostener la intencionalidad de lo ocurrido, ni pudieron dar fuerza a la teoría de que había un plan, puesto que todo lo que se declaró en el juicio se quedó en «levísimas insinuaciones» según reza el veredicto. El estado de los restos de la víctima, de cuyo cadáver apenas quedaron vestigios, tampoco permitió realizar un informe forense completo en torno a la forma en la que se produjo la muerte de Molina.