Un asesino y violador feroz

Pedro Jiménez, que acumula dos condenas anteriores por sendas violaciones, podría sufrir una psicopatología conductual, de acuerdo con los informes forenses, que descartan que el procesado sufra una psicopatía alienante o dependencia a tóxicos. Según el auto, antes de asesinar a las policías, en una «expresión de la reacción moral a lo que le rondaba por la cabeza», llamó al capellán de La Modelo, con quien finalmente no pudo hablar. Jiménez, de 35 años, ha pasado los 21 últimos entre rejas por varios delitos de agresión sexual y robo con intimidación, muchos de ellos cuando disfrutaba de permiso. En prisión, su actitud era sumisa, mientras que en la calle se convierte en un asesino feroz.