| Análisis | Fuentes en peligro |
El daño a la calidad de las aguas, pronosticado desde el año 1998
Un informe de ese año ya adviritó de que los trabajos en el enclave ferroviario de Pajares podían producir daños moderados en la calidad de las aguas de las poblaciones leonesas de la montaña
El interés general debe de prevalecer siempre sobre el interés particular. Una máxima que seguro no comparten los habitantes de los pueblos leoneses de la montaña oriental que han visto, durante los dos años que se llevan realizando los trabajos en la variante de Pajares, como la calidad de sus aguas ha mermado como consecuencia de la complejidad de los trabajos que se están llevando a cabo en este corredor. El estudio ambiental del TAV, presentado en el 1998 ante el Ministerio de Fomento ya pronosticó que la construcción de los túneles, los movimientos de tierra, la circulación de maquinaria pesada y la creación de los caminos de servicio y de otras estructuras secundarias produciría problemas en la calidad de las aguas de las comarcas leonesas de Gordón y La Tercia, hasta ahora privilegiadas por la riqueza de sus manantiales. El hecho de que estos contratiempos sean temporales lleva a calificar como moderados los daños en los acuíferos, sobre los que ya se están aplicando medidas correctoras para paliar en la medida de lo posible las incidencias de las obras que en la actualidad se están ejecutando. El metano El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias asegura que a día de hoy las máquinas tuneladoras no registran lecturas de emanación de gas metano, «pero podemos volver a tener gas en cualquier momento», reconoce uno de los representantes de Adif. El pasado 14 de febrero saltaron las alarmas en el Lote 2, cuando el gran topo tuvo que parar varias veces como consecuencia de la emanación de este fluido. Una situación que obligó a las organizaciones sindicales a exigir a Adif la paralización cautelar de los trabajos en este enclave, algo que no fue necesario, según Adif.