El 14,7 por ciento de la población femenina sufre migrañas
Más de 114.000 mujeres de entre 18 y 65 años sufren migrañas en Castilla y León, lo que supone el 14,7 por ciento de la población femenina de la comunidad, según se desprende de la encuesta Migraña y Mujer, elaborada por el Programa Plan de Acción en la Lucha contra la Migraña (PAL) y presentada la semana pasada en Toledo. El porcentaje en Castilla y León es ligeramente inferior a la media nacional, donde la prevalencia de esta enfermedad se sitúa en el 17,1 por ciento. A pesar de su alta penetración y su fuerte impacto en la vida personal, familiar y laboral de las mujeres, el jefe de sección del Servicio de Neurología del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, Carlos Marsal, denunció que casi un 20 por ciento de las enfermas «no han consultado nunca al médico por su migraña». Según alertó, esta circunstancia influye negativamente en su calidad de vida y que, unida a la automedicación, puede degenerar en cefaleas crónicas. La migraña, más conocida como jaqueca, es una de las enfermedades «más discapacitantes» entre las mujeres, según la Organización Mundial de la Salud. En términos de costes laborales, esta enfermedad produce una pérdida media de 729,7 euros por paciente y año para las empresas, tal y como se desprende de la encuesta Migraña y Mujer. Marsal explicó que cada paciente migrañosa pierde una media de 1,8 días de trabajo, que se unen a los seis días en los que baja su productividad laboral a causa del dolor. Según apunta el informe, el 57,6 por ciento de las pacientes encuestadas aseguran sufrir una discapacidad moderada a grave durante las crisis. Por todo ello, Marsal calculó que el coste laboral de la migraña es de 742,7 millones de euros al año. Medicamentos El estudio destaca que los tiptanes, medicamento específico para el tratamiento de la migraña, es el mejor valorado por las pacientes, frente a tratamientos más comunes como los analgésicos simples, los antiinflamatorios e, incluso, el metamizol. El 63 por ciento de las pacientes que usan triptantes opinan que este tratamiento «mejora mucho su calidad de vida», frente al 43,3 por ciento de las que usan metamizol y el 13,9 por ciento de las consumidoras de analgésicos. Al alto número de casos sin tratar se une el elevado porcentaje de mujeres que abandonan los tratamientos.