Los retos no son cargas

Valcarce y Ros se abrazan en presencia de Fernández y Martínez
Va para dos siglos que Darwin definió que la necesidad crea el miembro. Un principio que, rebasada la puerta del siglo XXI, se apoya en los avances tecnológicos para dotar de una significación distinta a la evolución de la especie humana. Ya no es necesario subirse al árbol si viene el león, porque la supervivencia de los más fuertes es un concepto alejado de las políticas que alientan la igualdad de oportunidades y la equiparación de las condiciones de vida de los ciudadanos. El nuevo miembro alentado por el Inteco rema en esta dirección y afronta «la accesibilidad como un reto, no como una carga», según describió el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Francisco Ros, quien recordó que algunos de los avances tecnológicos de la humanidad contaron con el concurso de discapacitados: la máquina de escribir surgió como respuesta de comunicación de su inventor con una amiga ciega; y el correo electrónico como intento de mantener el contacto entre el precursor y su esposa sorda. Por la senda de estos ejemplos, la labor del centro que se asienta en León persigue el «diseño para todos, imprescindible en una sociedad plural» y mira a los casi 4 millones de discapacitados que hay en España; 50 millones en toda Europa; un 10% de la población mundial. «Las nuevas tecnologías pueden suponer la diferencia entre el aislamiento o la participación, un trabajo o el paro, la posibilidad de tomar conciencia de las capacidades, pero también una forma de discriminación», recordó el presidente de la Fundación Once, Miguel Carballeda, quien incidió en los riesgos de «la brecha digital que hace sentir más discapacitados»; después de que el alcalde de la capital leonesa, Francisco Fernández, apuntara que «un estado que no facilita el acceso a este sector tiene un lastre y es más injusto». «Un verdadero diseño para todos permite usar la tecnología para que las tareas cotidianas sean más asequibles», incidió Francisco Ros. Ahora, la necesidad también crea el miembro, pero manda la tecnología, no la biología.