Procurador de la UPL en las Cortes de Castilla y León

«No tengo claro que ahora se deba romper el pacto de León»

El procurador leonesista rechaza cualquier represalia del partido tras abrir de forma unilateral su oficina parlamentaria y afirma que «ni una grúa» le moverá de la UPL

Joaquín Otero, durante la entrevista realizada ayer en su nueva oficina parlamentaria

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M. Rabanillo - león
León

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En plena vorágine de declaraciones y desmentidos, Joaquín Otero se mantiene firme en su postura de tener una oficina parlamentaria. Sin temor a posibles represalias por parte del partido, considera que nadie le va a mover de su sillón de procurador, siempre, dice, bajo las siglas de la UPL. Está orgulloso de su «sala de prensa» y le quita importancia al hecho de que no haya ni una insignia de su partido en ella. «Puedo ponerla, no tengo ningún problema», dice -Parece que la decisión de abrir una oficina parlamentaria ajena a la sede oficial no ha sido bienvenida por la dirección del partido. ¿Sigue manteniendo la conveniencia de su apertura? -Sí, es un tema que nos planteamos nada más pasar las elecciones municipales, pero encontrar un local lleva tiempo y la dirección del partido sabía que nuestra idea era encontrar un local en León para abrir una oficina parlamentaria, algo que en otras legislaturas también se barajó del mismo modo que los concejales tienen su ubicación dentro del Ayuntamiento y el diputado provincial dentro de la Diputación. -Desde el partido alegan razones económicas para considerarlo un derroche y les ofrecen una sala dentro de la sede oficial con este fin. ¿No se han planteado aceptar la oferta? -Yo conozco muy bien la sede y no hay sitio porque una parte está ocupada por el partido y otra parte está ocupada por el Conceyu y en segundo lugar, nunca se nos ha ofrecido un espacio. De todas formas la nueva oficina está muy cerca de la sede y a nosotros nos parece un lugar idóneo para trabajar, para comunicarnos con los ciudadanos a través de los medios de comunicación, porque sólo tiene vocación de sala de prensa. No es una sede, eso tiene que quedar muy claro. -¿Le parece exagerada la postura de la dirección del partido de plantear la apertura de un expediente por haber alquilado la oficina? -Es algo inaudito. Es como cuando te despiertas de un sueño pensando que ha sido una tontería y te das cuenta de que está pasando en realidad. Tenemos las ideas muy claras y un objetivo fundamental y es que los militantes de la UPL y los 40.000 leoneses que depositaron su confianza en la candidatura autonómica se sientan orgullosos del trabajo que hemos hecho, porque les vamos a rendir cuentas de nuestro trabajo. La oficina es uno de los vehículos para hacerlo, ni más ni menos, y ese es nuestro objetivo. -Desde la dirección se cree que la puesta en marcha de la oficina es sólo un paso más de una estrategia conformada desde hace tiempo por los dos procuradores para desvincularse del partido. -Puedo asegurar que tanto Héctor Castresana como yo tenemos un compromiso con los ciudadanos. Nos presentamos en una candidatura bajo unas siglas y de esas siglas no nos van a mover ni con grúa. No tenemos la más mínima intención de abandonar la UPL en esta legislatura, porque la gente nos ha votado por estas siglas y ahí vamos a estar. Votantes y militantes son nuestra razón de ser en este momento. -Por tanto usted no cree que pueda llegar el momento en que se resuelva un expediente... -Eso es algo inconcebible. Es como si porque a uno le dan una beca por ser un buen estudiante le quieren echar de casa. El partido nos tiene que reconocer nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, nuestras ganas y nuestras iniciativas. Los procuradores estamos manteniendo el espíritu reivindicativo casi en exclusividad. Los grandes problemas de León se debaten en las Cortes continuamente porque estamos allí haciendo que León suene en el parlamento autonómico. No nos merecemos ningún expediente y si nos lo merecemos será para darnos una medalla, modestia aparte, porque el partido tiene que estar orgulloso de los dos procuradores que tiene, del trabajo que hacemos y exigirnos incluso que sigamos trabajando en esta línea y más si cabe, porque lo que tienen que hacer desde la dirección es estimular a los cargos públicos y no ponerles zancadillas y pegarles puñaladas, no amenazarles sino estimularles y así irán mucho mejor las cosas. -La expulsión queda pues, a su juicio, descartada. -No hay ni la más mínima posibilidad ni política ni jurídica de que el partido haga algo contra nosotros porque es imposible expedientar a dos procuradores que abren un trocito de las Cortes en León. -Desde la dirección del partido hay ciertas quejas sobre la falta de consenso acerca de las propuestas que llevan ustedes a las Cortes -El grupo de procuradores de la UPL trabaja con autonomía. Nosotros tomamos decisiones sobre lo que debemos llevar al parlamento, como hace el grupo de concejales y el diputado provincial. Por tanto, lo que nosotros presentamos en el parlamento no tiene necesariamente que tener el visto bueno del partido, aunque nosotros estamos abiertos a que desde el partido se nos haga llegar cuantas iniciativas el partido crea que se tengan que llevar al parlamento. Yo nunca he querido interferir en la política de la nueva dirección y les pido a ellos que nos dejen trabajar en paz, que es lo único que queremos. ­­-Tras el congreso de noviembre hubo muchas buenas intenciones y un espíritu de concordia, roto ya al cabo de cuatro meses. ¿La nueva dirección no se merece un margen de maniobra? -Ese congreso se celebró porque yo dejé la secretaría general porque yo no estaba de acuerdo con el rumbo que tenía el partido, por lo tanto yo no participé en ese espíritu de concordia. Yo no estaba de acuerdo con el rumbo del partido y los que mantienen la dirección equivocada son los que mantienen la dirección del partido. -Pero sí apoyó la candidatura de Melchor Moreno. -Sí, yo creía que Melchor era el hombre que podía concitar el mayor acuerdo posible dentro del partido como así fue en ese momento y había que darle una oportunidad para sacar adelante el partido. Creía que era la persona más conciliadora para ocupar la secretaría general. -Y ahora ya no lo cree. -Lo que todos apoyamos era una persona de consenso, un apagafuegos y sorprendentemente está demostrando todo lo contrario. La política de esta dirección del partido es romper coaliciones y romper con los cargos públicos. Me tiene sorprendido. Lo conozco y no sé por qué razón está actuando así. Se dedica a destruir en vez de construir, a desunir en vez de unir, me tiene desorientado. -¿El fracaso en las generales supone el principio del fin de la UPL? -Las elecciones fueron un ridículo absoluto. Fue un fracaso muy importante. Que te voten menos que los afiliados que tienes, tiene que provocar una seria reflexión en el partido, pero unas elecciones generales no determinan el futuro de la UPL. Son unas elecciones donde nada teníamos y nada tenemos. El futuro lo van a determinar las próximas elecciones municipales y autonómicas. En las anteriores salimos vivos y salimos vivos de un proceso de escisión muy importante y fue muy difícil. Ya he dicho que el partido está en una situación dificilísima, pero hay que darle tiempo a las cosas y tener esperanza, aunque sea creer un poco en milagros. -¿Qué estrategia aplicaría usted para revitalizar el partido, en términos concretos? -Es que las circunstancias que me hicieron dejar la secretaría general se mantienen, por tanto es complicado. Cuando dejé la secretaría general creía que tenía que adoptar determinados acuerdos en política de pactos, también en el Ayuntamiento de León. Yo creo que el pacto con el PSOE fue un error y creo que no debía haberse hecho en ese momento, pero ahora mismo o la UPL está en un callejón de difícil salida o yo no tengo claras las cosas. Nos jugamos mucho en el Ayuntamiento de León, desde donde se da la imagen a toda la provincia y en este momento, pasadas las elecciones generales con victoria de Zapatero, ¿sería bueno romper el pacto con el PSOE?, pues ahora mismo no lo tengo claro, no sé qué debería hacer la dirección del partido, pero tengo la tranquilidad de que no me compete a mí. -Y si la UPL termina perdiendo la batalla. ¿Se plantearía liderar una nueva formación política para canalizar el sentimiento leonesista? -En este momento no me planteo nada, porque mientras hay vida hay esperanza, tengo fe en que se produzca el milagro de la resurrección en la UPL y trabajaré en esa línea. No es justo organizar el entierro antes de que la persona haya muerto. Lo razonable es que en León una fuerza regionalista siga existiendo porque habría un pastel muy importante.

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