Por todos los enterrados en este santo cementerio
La Fundación Nueva Cultura del Agua rinde un homenaje a Riaño y a la plataforma que denuncia el fracaso de todas las excusas sobre las que se asentó la muerte del valle leonés
Diploma de la FNCA a las gentes de Riaño y su comarca
Del crimen de Riaño -de morir ahogadas bajo las aguas- se salvaron las almas. Y los corazones de los riañeses que veinte años después del crimen están dispuestos a no callar ante la mentira que justificó la infamia. La resistencia la expresa la plataforma por la Recuperación del valle de Riaño. Y su labor la reconoce la Fundación Nueva Cultura del Agua, que este fin de semana ha rendido homenaje a los Riañeses sin Riaño. No hubo ruido. Un acto sencillo, en el discurso del ciclo de conferencias en defensa de Redes, que apoyaron la Universidad de Oviedo y la Fundación Nueva Cultura de Oviedo que perseguían que Asturias no sufra en Caliao una masacre como la de la montaña oriental leonesa, se certificó el gesto que León ni siquiera ha tenido con sus paisanos. El diploma lo recogió Luis Ignacio González Matorra, alcalde de Riaño en funciones tras la trágica desaparición de José Alonso, y parece una declaración de intenciones, además de un mea culpa colectivo: «A Riaño y sus gentes, por haber padecido las brutales consecuencias negativas de un embalse que destruyó raíces e identidades y causó dolores humanos indelebles. No puede caer en el olvido la lección de lo allí ocurrido hace ahora 20 años». Leandro del Moral, doctor en Geografía Humana de la Universidad de Sevilla, y Javier Martínez Gil, catedrático en Hidrogeología por la Universidad de Zaragoza, de la FNCA fueron testigos del reconocimiento. Por aquello que sucedió hace dos décadas nació la plataforma por la recuperación del valle de Riaño, que firma todo empeño con un concluyente y retador «Riaño Vive, tarde o temprano, vaciaremos el pantano». Más allá, el alcalde riañés certificó el fin de la delegación leonesa en los actos celebrados en Caso: «Nos va a quedar el consuelo de haber contribuido con nuestra experiencia a que Caleao y otros pueblos no pierdan sus raíces por culpa de proyectos tan irracionales como el pantano de Riaño». En ese objetivo se enlazan la Fundación Nueva Cultura del Agua y la plataforma por la recuperación del Valle de Riaño que sostiene hoy, sin réplica posible, que Riaño fue una gran mentira, «que como tal se quiere tapar con otras falsedades». Los riañeses combatientes, los que vivían en un valle que ahora es igual arriba que abajo por efecto de las aguas, ponen el dedo en la llaga: «Se anunció como motor de la economía provincial, y desde aquel 18 de julio de 1987 la provincia no ha dejado de caer y cada año que pasa retrocede más, hasta la cola de los territorios españoles». El tiempo desnudó la gran premisa que arropó la falacia. La misma plataforma que predica el Riaño Vive se atreve con la segunda parte: «Cuando Riaño emerja volverá a ser el corazón de una provincia que se ha quedado sin latido, sin vida. Será el renacer de la ecología como centro de una nueva economía. Recuperar el valle y sus ocho pueblos es una exigencia». Al menos, que las aguas vuelvan a su cauce.