Protagonistas de portada
Los inquilinos de los inmuebles, que se vieron afectados por el incendio del pasado lunes, mostraron rabia e indignación al regresar a sus viviendas y comprobar todos los desperfectos
Guadalupe revisa los desperfectos que provocó el incendio
Indignación. Ese es el sentimiento con el que decenas de vecinos del barrio de San Mamés se despertaron ayer tras tener que dormir en hoteles a causa de los destrozos sufridos en sus viviendas por el incendio que sufrió la tienda Brico-Marian el pasado lunes. Estos vecinos nunca imaginaron que vivir sobre una tienda de bricolaje se iba a convertir en una pesadilla. No obstante, son muchos, como Cristina Gil, presidenta de la asociación de vecinos del bloque situado en la calle Fernando I, los que desde que compraron la vivienda estaban esperando a que esta desgracia se produjese. «Teníamos claro que vivíamos debajo de una bomba, bomba que en menos de cuatro meses ha explotado», explicó con rabia Cristina, quien aseguró que los vecinos tomaran las medidas oportunas para exigir que se retiren los productos inflamables de la tienda. En primera página Guadalupe Fernández Rossi nunca se imaginó que se iba a convertir en la protagonista de la portada del Diario de León porque su casa se viese afectada por el fuego del negocio. No encuentra explicación de lo sucedido y no entiende que haya tenido que abandonar su casa para alojarse durante la pasada noche del lunes en un hotel. Sin embargo, esta mujer de 71 años, que vive en el tercero, confesó que en ningún momento el pánico se apoderó de ella. «Estaba viendo la televisión cuando en torno a las seis vi que estaba oscureciendo. Al asomarme por la ventana me percaté que la tienda de abajo se había incendiado, así que hice lo que me habían explicado en el hospital. Cogí una toalla, la mojé, me tapé la cara y espere hasta que miembros de la Policía y los Bomberos me ayudaron a salir de la vivienda», explicó Guadalupe. Otra vecina que habitaba en el sexto también regresó ayer a su vivienda todavía con el miedo en el cuerpo, pero sobre todo, con mucha rabia. «Es necesario que se tomen medidas porque en tan sólo dos meses hemos visto peligrar nuestras viviendas. Esta situación no se puede resistir», aseguró Inmaculada Zulueta. Los vecinos ya han regresado a sus casas, pero el incendio aún está presente. Esperan que la tienda, sí vuelve a abrir, no almacene materiales inflamables, para que sus viviendas no vuelvan a ocupar las portadas de los diarios.