Los daños de estos animales se multiplican tras el verano en los maizales de las riberas
Los jabalíes se adueñan de León
Los agricultores afectados sopesan solicitar cacerías especiales para defender sus cultivos

La entrada de los animales arruina la plantación
Que el jabalí encabeza las causas de daños en la economía agrícola leonesa provocadas por la fauna salvaje es un hecho casi indiscutible. Pero cuando este mamífero muestra una especial predilección por una dieta a base de maíz en un territorio que cuenta con 65.000 hectáreas de este cultivo, la cuestión se encarece. «Sólo nos faltaba ahora dar de comer a estos bichos por la cara», se quejan los propietarios de las extensiones de maíz, cada noche objeto de la voracidad de esta especie. Los maizales de la ribera del Esla, sobre todo los más próximos o colindantes con las choperas que resguardan el cauce del río, son hasta ahora los más afectados por los daños del jabalí. «Pero también entran en las parcelas situadas en las zonas altas, las que están pegadas a un monte, o las más alejadas de las poblaciones», relatan los agricultores, que describen con cierto desasosiego las consecuencias que la actividad nocturna de las manadas de jabalíes tienen para sus tierras: «A ver cómo se detiene ahora esta invasión, una vez que han asumido la costumbre de alimentarse así; con alimento bueno y abundante y además al lado de la guarida». Alimento gratuito La preocupación es tal, que desde algunas localidades diseminadas por la vega del Esla, en donde se registran los mayores daños en los cultivos, se están planteado las solicitudes de permisos especiales de cacerías para reducir la población de jabalíes antes de que las consecuencias en los sembrados de maíz se multipliquen una vez que se adentre el otoño. «No vemos otra solución que Medio Ambiente conceda permisos especiales para reducir esta superpoblación de jabalíes que es tan fácil de observar como salir a dar un paseo por el entorno de los maizales. Eso, o que nos paguen la comida que cada noche se llevan gratis y otros daños, porque no hemos incluido en las previsiones de campaña gastos para dar de comer a los jabalíes, que los alimente su dueño», protestan. Otra consecuencia de la masiva presencia de jabalíes en las riberas, allanado y destrozando los sembrados de maíz, es el temor de los cultivadores a adentrarse en las parcelas para acometer tareas de riego u otro tipo de laboreo, sobre todo en horario nocturno por miedo a encontrarse con una manada de frente.