Casi el doble que ahora
Los trabajadores leoneses trabajan actualmente de media algo más de 33 horas a la semana, prácticamente la mitad del máximo que pretende aprobar la Unión Europea en la polémica directiva
Si se aprobase la polémica directiva europea que pretende ampliar el máximo de horas a trabajar hasta las 65 semanales los empleados leoneses podrían llegar a duplicar su jornada, que en la actualidad es de unas 33,4 horas a la semana, según los datos del Ministerio de Trabajo. Y supondría también romper con la tendencia marcada en las últimas décadas de reducción del tiempo efectivo de trabajo, gracias a las demandas sindicales. De hecho, en los últimos diez años los trabajadores de la provincia han conseguido trabajar una media de 50 horas menos. En el 2007 los empleados de la provincia realizaron una jornada media de 1.602 horas al año, lo que restando las cuatro semanas habituales de las vacaciones da la cifra de poco más de 33 horas a la semana. Un cálculo que se realiza teniendo en cuenta las horas trabajadas efectivamente, pero que hay que tener en cuenta que hace la media de los contratos a tiempo completo y los de tiempo parcial, lo que supone que aunque la media diaria sea de unas siete horas, la jornada real de los trabajadores que hacen una jornada completa sea más larga. En cualquier caso, lejos de las pretensiones de algunos países y de las autoridades europeas. A pesar de las matizaciones que introducen los promotores de esta polémica iniciativa (que sea aceptada por el trabajador, entre otras, lo que se considera una entelequia en la práctica porque el empleado tiene poca capacidad de rebatir las exigencias del empleador), la aprobación de la normativa abriría de hecho la posibilidad a que los trabajadores hicieran jornadas diarias de trece horas. Dicho de otro modo, se cumpliría por los pelos la obligación actual de dejar un mínimo de once horas entre una jornada y otra. De hecho algunos países, como España, han mostrado ya su rechazo a la aplicación de esta norma, que por lo demás se plantea como «voluntaria». Sin embargo, las organizaciones sindicales consideran que los países que sí estén dispuestos a permitir a los empresarios la aplicación de la ampliación del horario harán una competencia desleal al resto de los países: en los que sí acepten las jornadas laborales serán sensiblemente más largas, aunque con los mismos salarios.