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Radiografía de la Universidad
Cuatro de cada 10 universitarios suspenden alguna de las asignaturas en las que se matriculan. Las titulaciones con más éxito son Medicina, Enfermería, Bioquímica y Educación Infantil

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Casi cuatro de cada diez estudiantes universitarios (un 36,62%) fracasan al año en alguna de las asignaturas a las que se presentan mientras que el resto (un 63,38%) aprueban todos los créditos en los que se han matriculado. Es lo que se denomina tasa de rendimiento académico de los alumnos de la educación superior, una análisis que se ha incorporado por primera vez en el informe La universidad española en cifras, un estudio de carácter bianual que elabora la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (Crue) con los principales datos y estadísticas referidos, en esta ocasión, al curso 2006-2007. El director de este estudio, Juan Hernández Armenteros, resaltó durante la presentación del libro que la rama de Humanidades se caracteriza por ser de las más demandadas y de las que más rendimiento académico registran (64,79%), si la rama de Salud es la que presenta mejor aprovechamiento en los estudios (75,10%). Les siguen, por este orden, las de Sociales y Jurídicas (62,46%), Experimentales (60,27%) y Técnicas (54,29%). Las titulaciones (licenciaturas o diplomaturas) con mayor índice de éxito y rendimiento en las universidades públicas presenciales por parte de los estudiantes se contemplan en Medicina, Enfermería, Logopeda, Odontología y Fisioterapia (Salud); Radioelectrónica Naval, Náutica y Transporte Marítimo y Máquinas Navales (Técnicas); Bioquímica, Enología y Biotecnología (Experimentales); Documentación, Maestro en Educación Infantil y Comunicación Audiovisual (Sociales y Jurídicas); y Teoría de la Literatura y Lingüística (Humanidades). Según la Crue, «la eficacia académica de nuestras universidades se sitúa en niveles equiparables a los que se obtienen en países con presencia universitaria similar a la nuestra». No obstante, estima necesario abordar «sin demora» las causas que puedan explicar los rendimientos académicos de nuestros estudiantes y las «acusadas diferencias» que se observan al analizar los datos de las diferentes enseñanzas. Y es que, sostiene esta institución, la «generosidad y laxitud» con la que se aplica en las universidades públicas las normas de permanencia de los estudiantes, junto a lo «irrelevante» que económicamente resultan los precios públicos que los estudiantes pagan, determinan, en su opinión, «una cultura de desaprovechamiento que poco, o nada, ayuda a mejorar la eficacia institucional y la calidad de los resultados académicos». Gastos por CC.AA. Esta foto fija de la situación del sistema universitario español refleja, asimismo, los gastos de media que cada una de las Comunidades Autónomas invierten en los estudiantes de educación superior. Cantabria, Navarra, Cataluña, Madrid, Aragón, Comunidad Valenciana y País Vasco, por este orden, son las CC.AA. que más invierten en los estudiantes universitarios, por encima de la media. A la cola se sitúan, también por este orden, Extremadura, Canarias, La Rioja, Andalucía y Baleares, con unos porcentajes aproximados entre el 71% y el 87%. En el tramo de los grises, con inversiones en torno al 90% de media, se encuentran Asturias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia y Murcia. En las 50 universidades públicas que existen están matriculados casi el 90% de los alumnos de educación superior. En los 23 centros universitarios privados cursan sus carreras algo más del 11% de los alumnos universitarios. En el curso 2006/2007 se matricularon como estudiantes de nuevo ingreso un total de 109.000 jóvenes en la rama de Sociales y Jurídicas, casi 50.000 en Técnicas, 20.000 en Humanidades, 19.500 en Salud y más de 14.000 en Experimentales. Respecto a cinco años antes, en el curso 2000/2001, el incremento más notorio de estudiantes se ha producido en la rama de Experimentales, con una subida del 34,85%. La estructura del gasto en inversiones materiales e inmateriales de las universidades públicas en España ha registrado una notable transformación desde el año 1988, según el informe. Así, durante aquel año las inversiones materiales (capital físico) suponían un 65,81% y las inmateriales (investigación) un 34,19%. En 2006, el orden se había invertido prácticamente y las inversiones inmateriales suponían un 47,35% por un 52,65% de las materiales. La Crue reseñó que las universidades públicas han visto aumentar su financiación cuantitativamente desde 1996, cuando concluyó el traspaso competencial a las CC.AA., pero subrayó que en relación con el PIB apenas ha registrado variación, toda vez que ha pasado del 0,835 al 0,853% en 2006, un crecimiento real neto del 2,15% en 11 años. Además, esta financiación es cada día más dispar según las CC.AA., lo que ha provocado que las diferencias se hayan visto incrementadas.