El juez interviene en caso de demencia senil, incapacidad psíquica y deterioro cognitivo
Fundamay tutela en León a veintiséis ancianos solos y desprotegidos
La fundación ha aceptado once nuevas protecciones durante el año 2008
león
Mayores de 65 años, solas, desprotegidas y vulnerables. Estos son los perfiles de las veintiséis personas ancianas de León que mantiene tuteladas la Fundación Castellano y Leonesa para la Tutela de Personas Mayores (Fundamay), de la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León. Fundamay, con sede en Valladolid, abrió doce nuevos expedientes de León en el año 2008, descartó uno por corresponder a una persona menor de 65 años y aceptó once nuevas tutelas. Seis de los leoneses tutelados por la fundación murieron el año pasado. Dos de los ancianos de León tienen un expediente de curatela, es decir, están incapacitados parcialmente y la fundación ofrece asesoramiento y ayuda. En seis de los casos, la fundación ha ejercido de representante en todo el proceso judicial para la tutela judicial, es lo que se llama defensa judicial.
Las causas de la incapacitación legal de personas mayores son las demencias, fundamentalmente el alzhéimer, y cualquier otro deterioro cognitivo por motivos de la edad.
Residencias
Aunque la fundación intenta no alejar al anciano de su vivienda, en los casos en los que es necesaria una mayor vigilancia y cuidados se le traslada a un centro residencial. Los ancianos protegidos por la fundación, sin ánimo de lucro, en la provincia de León, están atendidos en las residencias públicas en La Bañeza, Puente Domingo Flórez, Ponferrada, Fabero, San Felismo, Cacabelos, La Pola de Gordón, Mansilla, Villafranca del Bierzo y Villablino.
La protección jurídica de las personas mayores se realiza tras un proceso de incapacidad decretado por el juez, que es el que si dirige a la fundación para que abra un expediente de tutela cuando la persona no tiene familia, no puede o no quiere aceptar los cargos de protección jurídica. Estas personas se encuentran en una situación de desamparo bien porque han perdido o tienen menoscabada su capacidad para tomar decisiones sobre su persona y sus bienes con motivo de una enfermedad, según su responsable Sonia Arranz. «Para que se decrete una incapacidad tiene que haber dos características fundamentales: ser persistente en el tiempo y disminuir la vulnerabilidad de la persona», afirma Arranz. En esta categoría se engloban gran parte de las discapacidades psíquicas, de las enfermedades mentales y las demencias seniles y deterioros cognitivos que afectan a las personas mayores.
Desde del año 2008, Fundamay mantiene un convenio económico de colaboración con la Diputación de León para la tutela de personas mayores de la provincia.
Los objetivos de la fundación para este año son el mantenimiento del programa de tutelas, ayuda a las familias, información y asesoramiento de los profesionales, y asesoramiento jurídico y psicológico, servicios que se realizan a través de la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta.