Análisis | r. merino
Cuestión de desconfianza
El empleo se destruye también en la pequeña empresa. Los datos ofrecidos por el ATA desvelan que la confianza en la economía se está desplomando
Los autónomos no se escapan del perfil habitual de buscador de empleo que se registra en el Inem de
Los trabajadores autónomos también se resienten ante la crisis. Los datos ofrecidos por el ATA, pese a no ser todavía dramáticos, descubren sin paliativos la realidad: la economía española está cada vez más enferma.
El pequeño empresario, motor del empleo y pieza básica para la economía del día a día, necesita un revulsivo que le devuelva la confianza necesaria para arrancar una empresa. León, con mil autónomos menos, no es una excepción en esta maraña.
Es cierto que León sigue siendo la más fuerte de la comunidad en cuanto a empresarios autónomos se refiere, con algo más de 40.000, pero las cifras no dejan lugar para remilgos: para reactivar la economía el pequeño empresario necesita recuperar la confianza perdida.
La autonomía no es de las más damnificadas a nivel nacional, pero es que los pequeños empresarios en Castilla y León brillan por su ausencia. De poco sirve perder menos autónomos que el resto de España cuando el número real de pequeñas empresas en la autonomía sigue estando bajo mínimos.
La construcción se desploma con unos 50.000 autónomos menos. Y ante este panorama, la hostelería es el único sector que no sale escaldado.
Al menos siempre quedarán bares abiertos.