Reportaje | SILVIA GALLO
La calidad de la vid, a examen
Responsables de una de las mayores empresas de viveros visitaron la ULE
Enrique Garzón explica a la delegación de Viveros Villanueva la investigación que hace la ULE.
La calidad de un vino es lo que mayor prestigio da a la empresa que lo comercializa, pero si además se tiene la garantía de que ese caldo dispone de una salud plena, el valor se incrementa. La Universidad de León (ULE), a raíz de un convenio suscrito con Viveros Villanueva, en Navarra, y las bodegas Emilio Moro, estudia que las plantas con las que trabajan estas dos empresas para su producción se encuentren libres de cualquier tipo de patógeno, fundamentalmente hongos de madera, que son los que provocan las principales enfermedades en el caso de las vides, como es el caso de la yesca, que puede provocar que las plantas ya en producción se estén muriendo.
Esa situación puede generar grandes problemas a las empresas bodegueras, aunque no existe legislación alguna que regule la venta de esas plantas. Para evitar esta situación y ofrecer la planta en las mejores condiciones, la Universidad de León se encarga de controlar «los portainjertos de Viveros Villanueva, así como la planta que viene de las bodegas Emilio Moro para ser injertada», explicó el director del Instituto de la Viña y el Vino de la Universidad de León, Enrique Garzón, en lo que es un estudio pionero en España. Es el control que se realiza sobre las plantas que le empresa de viveros va a servir a la bodega al año siguiente, para ello se hace «un muestreo durante toda la época de cultivo de los patrones» y posteriormente se comprueba «si existe o no contaminación por hongos de madera» en aquellas plantas que van a ir destinadas a la bodega Emilio Moro.
Una vez finalizado este proceso «un poco largo», la planta se coloca en el suelo, donde va brotando y donde se produce el proceso de formación de la vid. También ahí la Universidad de León «va tomando muestras para comprobar si la planta está contaminada o libre de patógenos», añadió Enrique Garzón que acompañó a una representación de la empresa Viveros Villanueva (Navarra) que visitó el Instituto de Recursos Naturales de la ULE.
La Universidad de León controla alrededor de «40 ó 50 pie madre, donde luego se va a injertar la planta», que generalmente se sirven al año siguiente a las bodegas, que las plantan cuando la planta tiene unos dos años. También durante ese periodo, desde la Universidad de León «vamos controlando el proceso, hasta que la planta ya está en el suelo de las bodegas». Además del trabajo de campo propiamente dicho, desde la ULE se realiza también un cultivo -˜in vitro-™ de plantas de vid, según el cual «cogemos los primorios de las yemas en colaboración con el departamento de genética y ponemos en periodo de cultivo, para obtener plantas libres de cualquier tipo de patógeno», añadió Garzón.
Con esta técnica no sólo se repercute en la calidad de la planta, sino por consiguiente en la calidad de la uva y por lo tanto en la calidad del vino, ya que cuanto más sana sea la planta tendrá un periodo de vida más largo durante el que no cogerá ninguna enfermedad, porque «hasta que la planta no llega al campo no se producen las contaminaciones», comentó Garzón.
La empresa Viveros Villanueva nació a finales del siglo XIXy es una de las empresas del sector más importantes a nivel europeo, con una producción de cerca de cuatro millones de plantas. En la actualidad cuenta con 4.000 metros cuadrados de naves, de los que 1.200 corresponden a plantas frigoríficas preparadas para conservar en perfecto estado los injertos hasta el momento de la plantación.