Diario de León

Reportaje | carmen tapia

«Me encontré con un muro»

Poca información y trabas burocráticas, principales problemas al regreso

Pedro Antonio García

Pedro Antonio García

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León

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El correo electrónico de Acler (Asociación Castellano y Leonesa de Emigrantes Retornados), con setecientos socios en León, recibe cada día una media de cien consultas de leoneses que han vuelto y se encuentran perdidos en el papeleo. Alfonso de Barrio, emigrante retornado desde Suiza, se encarga desde 1975 de dar respuesta a las dudas. «Nos sentimos extranjeros cuando llegamos a Suiza y nos volvimos a sentir extranjeros al regreso a nuestra tierra», coinciden en señalar Pedro Evaristo Álvarez y Josefa Llorens, dos retornados desde hace nueve años. Para este reportaje han contado su experiencia cuatro emigrantes con experiencias diferentes, salvo en la coincidencia de que los tres vivieron en Suiza.

El carácter de un país se manifiesta en sus costumbres y los emigrantes que partieron siendo adolescentes para Suiza forjaron su personalidad con desengaños y relaciones basadas en el respeto y la educación cívica, aunque con la añoranza de la familia y la tierra. «Cuando regresé no sabía cómo funcionaba nada, todo el mundo intentó engañarme», asegura Josefa, «todos me llamaban de tú, algo impensable en Suiza».

«Yo no volvería para vivir, sino para estudiar», dice Ángela Rodríguez, de 19 años, hija de Josefa, que, tras criarse en Suiza, volvió a León de la mano de su madre a los diez años. Su madre cree que en Suiza tendrá más oportunidades para adquirir mejores conocimientos académicos.

Pedro Evaristo Álvarez tiene 41 años y hace diez que regresó con una baja por enfermedad. «Me encontré con un muro. Allí me daban rehabilitación diaria y aquí me pusieron muchos problemas. Me asistieron un mes y tuve que buscarme atención privada».

Pedro Antonio García se marchó a Suiza con 16 años. Se casó con una asturiana, de la que se divorció años más tarde, y a los 28 años de trabajo decidió volver tras su jubilación. «No noté nada diferente al regreso porque yo venía frecuentemente».

Ahora luchan por una atención médica gratuita. «Pedimos que los emigrantes retornados con cotizaciones en España no tengamos que pagar la tarjeta sanitaria», asegura De Barrio. Cada mes pagan 85 euros por la tarjeta sanitaria, «da igual la pensión que tengamos, algunos casi no pueden pagarla, por eso reivindicamos que nos traten, al menos, como a los inmigrantes que vienen a España».

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