«Sé por qué me han traído aquí, pero no tengo ni idea de lo que he hecho»

El acusado de matar al motorista leonés de la Guardia Civil en la León-Benavente muestra un tibio arrepentimiento: «No hace falta gritarlo al aire todos los días»

El imputado llegó a la Audiencia Provincial de Zamora escoltado por la Guardia Civil.

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miguel ángel zamora | zamora
León

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Pablo Aparicio Fernández, el individuo al que se acusa de la muerte de un motorista leonés de la Guardia Civil, tras arrollarlo con su coche en julio del 2007 durante una persecución iniciada después de que se saltara un control antiterrorista, manifestó ayer en la vista oral que, pese a conocer los motivos por los que se le juzgó en la Audiencia Provincial de Zamora, no sabe qué es lo que ocurrió «porque no tengo ni idea de lo que pasó».

El joven, de 27 años de edad y natural de Palencia, residía en Sahagún en el momento de los hechos. Según el Fiscal, por motivos desconocidos hizo caso omiso a las indicaciones que se le hicieron en la A-231 (León-Burgos) para que se detuviera ante una dotación de la Guardia Civil, emprendió después una huida de más de una hora a 180 kilómetros por hora, en el transcurso de la cual sacó de la carretera de un volantazo a un agente motorista de 37 años, Miguel Ángel López, que murió en el acto.

La persecución terminó en Puebla de Sanabria, donde se dispuso un control que el procesado no pudo saltarse, pese a que se resistió reiteradamente a ser detenido.

«Hacía tiempo que tenía la sensación de que alguien me perseguía, no sé quién. Puse agua a la entrada de mi casa, para oírles entrar si venían a por mí. Rompí un cristal un día que vi una sombra, pensando que entraban a mi casa y me embadurnaba de jabón todas las noches, para resbalar mejor si querían cogerme», declaro ante la Magistrada.

«No vi ningún motorista al lado de mi coche en ningún momento pero tampoco sé por qué no paré. Creo que mi cabeza no me dejó detenerme».

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«¿Si soy consciente de la gravedad de lo que he hecho?... (Encogiéndose de hombros) Estoy arrepentido, pero no hace falta que lo grite a los cuatro vientos todos los días», finalizó.