El tren que fundió la estrella de La Virgen
El Alvia desplaza al avión por su tiempo de viaje competitivo; llegar en él a Madrid no pasa de las
Análisis | s. c. anuncibay
El sector aeroportuario vive atenazado por la crisis. La alta velocidad agudiza el declive, mientras León espera vuelos internacionales para corregirlo
La competitividad del nuevo modelo ferroviario deja a las conexiones nacionales de los aeropuertos bajo la sombra de un futuro incierto. La oscuridad se cierne sobre el negocio aeroportuario que advierte su declive desde hace meses.
Los tiempos de viaje ya no decantan la balanza. La llegada del Alvia a la capital leonesa terminó con el vuelo que Lagun Air realizaba a Madrid. Nunca fue rentable desde el punto de vista económico y sus valedores se afanaban en defenderlo por su beneficio social. La era de la alta velocidad aceleró la caída de la conexión. Air Nostrum aún hoy la ofrece, pero el enlace difícilmente puede medirse con el Alvia.
La estadística no invita al escepticismo. Es clara. La crisis del sector condiciona la implantación de vuelos internacionales desde la base de La Virgen del Camino, que arrastra un descenso medio del número de pasajeros del 25% respecto al 2008, que tampoco fue un buen año para este aeródromo. Sólo la suma de nuevas rutas podría agitar el declive y devolver al aeropuerto leonés a los números de sus primeros años.
El enclave aéreo apuntó subidas constantes en el número de usuarios durante los primeros siete años del siglo, pero después toco techo y la curva declinó. El consorcio del aeropuerto está a la espera de conocer si Ryanair, compañía líder de vuelos baratos, decide fijar actividad en la provincia. Quizá así puedan rentabilizarse los 80 millones de euros que ha invertido el ejecutivo central en un aeropuerto moderno, con una terminal capaz, una pista para que aterrice cualquier avión... Aunque falten los clientes.