Entrevista | maría josé alonso | catedrática de farmacia
«Investigo en fármacos y vacunas más seguros, eficaces y fáciles de administrar»
María José Alonso trabaja desde hace treinta años en nanomedicina en busca de vacunas e insulina sin jeringuillas y tratamientos contra el cáncer más eficaces y menos tóxicos. De la repercusión de estas investigaciones en la salud global hablará el 17 de junio al entrar en la Real Academia Nacional de Farmacia. «Es un privilegio y un honor formar parte de ese gran grupo de líderes del conocimiento de la ciencia farmacéutica», asegura. Un broche de oro para una carrera en la que tienen mucho que ver sus vivencias en Carrizo, la cercanía a una farmacia, su curiosidad por las plantas y el buen profesorado de Biología, Química y Matemáticas que tuvo en el instituto de Carrizo, confiesa Alonso, quien desde abril también es «sabia farmacéutica» en la Academia de Farmacia de Galicia.
-¿Qué ha aportado a la investigación farmacéutica?
-Desde hace casi 30 años trabajo en nanotecnología aplicada al medicamento en tres ámbitos: las vacunas con orientación de salud global, que no requieran más que una dosis o incluso que no precisen inyección y puedan administrarse como una simple gota por vía nasal. En los países menos desarrollados supone la causa principal de la diseminación del sida y de la hepatitis porque es muy frecuente que se compartan las agujas. En cáncer desarrollamos nuevos tratamientos dirigidos a las células diana para reducir los efectos adversos asociados a sus tratamientos. En diabetes, con una insulina que no requiere inyección. El denominador común es el uso de la nanotecnología para lograr medicamentos y vacunas más seguros, más eficaces y más fáciles de administrar.
-¿Qué retos tiene que afrontar el sector farmacéutico ante la crisis?
-Más que lamentarnos de la crisis hay que agudizar el ingenio: dejar de copiar e innovar a partir del conocimiento y la investigación. Deberíamos aprovechar la crisis para sacar lo mejor de nosotros mismos. Me da un poco de pena que la máxima aspiración de los jóvenes licenciados sea conseguir un puesto de funcionario, cuando lo que se debería esperar de estos jóvenes es que sean emprendedores y capaces de generar riqueza.
-¿De manera concreta, que le pide al Gobierno para los jóvenes investigadores?
-Más apoyo y, sobre todo, una estrategia valiente y sostenible, a largo plazo. Estamos un poco hartos de políticas cortoplacistas. Si queremos que tenga resultados en la economía tiene que hacerse una planificación a muy largo plazo, como mínimo de diez años y a ser posible de más. En una crisis global, el Gobierno debe ser consciente de que tenemos, no sólo por ética, que dedicar más recursos a la investigación para resolver problemas de los países más pobres.
-¿Cómo ve la labor de oficinas de farmacia en pueblos como Carrizo?
-El papel de las oficinas de farmacia es muy importante y tiene aún mayor trascendencia en los pueblos. A la farmacia se va a pedir consejo sobre medicamentos; además en los pueblos el farmacéutico tiene el control de todos los tratamientos y puede hacer un seguimiento. Desde luego, no son simples vendedores de medicamentos.
-La industria farmacéutica es muy poderosa. ¿Hasta qué punto muchas decisiones sobre salud están supeditadas a sus intereses económicos?
-La industria farmacéutica, como cualquier otro, tiene ánimo de lucro y debe obtener un beneficio justo. Cierto que la absorción de empresas farmacéuticas por parte de otras más poderosas hace que el mundo del medicamento esté en manos de un número limitado de empresas. Los gobiernos deben establecer una relación justa con ellas para que los medicamentos sean asequibles, especialmente en los países menos desarrollados. En la última década ha habido una evolución de estas empresas, no sólo por motivos éticos, sino porque muchos de estos países menos favorecidos son economías emergentes.
-¿Cuáles son los medicamentos clave del futuro, aparte de estas vacunas?
-Ojalá aquellos que van a combatir enfermedades olvidadas. Se progresará mucho en el cáncer y enfermedades psiquiátricas, cardiovascular y respiratorias. El siglo XXI destacará por la implantación de terapias celulares y génicas que van a permitir abordar enfermedades raras.
-¿Aprueba una Facultad de Medicina en León?
-Crear una nueva facultad requiere una planificación a largo plazo muy importante porque los recursos (infraestructuras y capital humano) no son una inversión menor. Opino que en las últimas décadas se han creado demasiadas facultades y universidad con la idea de acercar la universidad al ciudadano y eso es un error y como resultado tenemos muchas universidades muy mal financiadas. En Estados Unidos está muy mal visto que alguien estudie donde reside. Lo importante es que el estudiante de León pueda ir a estudiar fuera gracias a una beca. Ahora bien, si la reivindican, probablemente esté plenamente justificada la Facultad de Medicina en León.
-En una profesión feminizada, ¿por qué sólo el diez por ciento de la Ranf son mujeres?
-Por el escaso nivel de promoción de la mujer en el mundo científico, a pesar de que una gran parte de la investigaicón es realizada por mujeres. En la Universidad de Santiago tenemos 68% de mujeres en pregrado, 58% en doctorado, 40% de profesoras y 20% catedráticas. En la medida en que aumente la promoción de la mujer se irá incoporando a las academias.