Reportaje | Ana G. Valencia | Día de Asturias en Valencia de Don Juan
Un baño de paisanos y de Cascos
El castillo y el parque de los Patos volvieron a ser testigos del nombramiento de Paisano de Honor, que Valencia de Don Juan otorga al asturiano más ilustre del verano coyanti

El alcalde Juan Martínez, muestra a Cascos el castillo restaurado ya que fue su principal promotor
El sol radiante que acompañó a la mañana de ayer fue testigo, junto a la multitud, de la visita del ex ministro de Fomento Francisco Álvarez Cascos, que llegó a la localidad acompañado de la banda municipal de Coyanza, el grupo de danza del pueblo y el grupo de gaitas Ciudad de Oviedo, para conmemorar la trigésima quinta edición del Día de Asturias, que Valencia de Don Juan organiza año tras año, como muestra de agradecimiento y gratitud a todos los vecinos asturianos que un verano más «bajan a secarse a León», tal y como expresaba emocionado el alcalde de la villa, Juan Martínez Majo, enormente agradecido con la visita de Cascos para ser nombrado Paisano de Honor de la localidad.
El día de Asturias popularmente conocido como Día del Bollu, pareció no dejar indiferente a nadie en la jornada de ayer. Vecinos y veraneantes sacaron sus mejores galas y salieron a la calle para recibir al político de asturiano, que durante treinta años veraneó en la villa y que se siente íntimamente ligado a esta tierra.
Pancartas con mensajes como «Cascos, Asturias te necesita» o «Mieres está con Cascos», una multitud de banderas asturianas, y el sonido de las gaitas de fondo desembocaron en que el ex ministro confesara «sentirse como en casa». A la música de la banda municipal de Coyanza, se unieron los bailes regionales en el paseo desde el Ayuntamiento donde Cascos fue recibido por la plana mayor del PP coyantino, hasta el parque de los Patos, donde los paisanos de a pie esperaban el acto estrella del día de ayer. Las gaitas siguieron amenizando la jornada hasta que el regidor de la villa, cedió la palabra a Cascos, quien aseguró no encontrar las palabras exactas para expresar toda la emoción que le embargaba en ese momento. Los aplausos generalizados y los gritos de «¡Cascos presidente!», pusieron el punto final al acto.