Reportaje | maite almanza
Forzudos y con palabra
Los Jiménez batieron cinco récords en diversas pruebas de resistencia

El maestro Luis Jiménez logró arrastrar el peso de 50 personas.
La familia Jiménez no defraudó ayer en su enésima exhibición de fuerza y resistencia en Astorga. Todos sus integrantes batieron los récords que se habían propuesto, en un intento de superación constante. El patriarca, Luis Jiménez, logró arrastrar con su coleta el peso de 50 personas en un artilugio con ruedas al que previamente se le habían acoplado una especie de bancos de madera. «No lleva rodamientos, incluso se frena por sí mismo», explicaba antes su hijo, Emilio Jiménez Billy . Él también batió otro de sus récords, soportando sobre su estómago el peso de una piedra de 210 kilos mientras su padre la partía a mazazos.
La hija del maestro de wu-shu, Sandra Jiménez, no se quedó atrás, y fue capaz de arrastrar con el cuello la cabina de un camión de 8.300 kilos de peso. Además, las nuevas generaciones vienen empujando: dos nietos de Luis Jiménez, Christian y Desireé Fuentes, de catorce y doce años de edad, lograron otros dos retos. El joven movió con su cuerpo una furgoneta de 1.700 kilos de peso, y su hermana hizo lo propio con el artilugio con ruedas que ocupaban tres hombres, su abuelo entre ellos.
Una lanza. Después, los Jiménez ofrecieron con éxito otras pruebas que no por repetidas dejan de ser sorprendentes. Luis dobló una lanza presionándola sobre su tráquea mientras su hijo le rompía a mazazos en la espalda una piedra de 40 kilos. El maestro movió también un microbús con 20 personas dentro recurriendo sólo a su coleta. Emilio retiró de la boca y de la mano de Sandra con sendas patadas un limón y una botella de agua sin rozar a su hermana. A ello se unieron rompimientos de piedras y de tejas y proezas varias en un espectáculo que contó de nuevo con el favor del público y que presentó José Ramos, el César de las fiestas astur romanas. Los Jiménez ya se preparan para futuros retos.