La protesta ante el polvorín se olvida de llevar la munición
La convocatoria no recibió el apoyo de los vecinos de Cuadros ni de la comarca
La manifestación se transformó en la acampada de una persona al estilo «indignado».
La protesta convocada para ayer por la tarde contra el cierre del polvorín militar de Cuadros no obtuvo la respuesta esperada y sólo congregó a cuatro personas en las inmediaciones de la instalación militar.
Pese al escaso respaldo de la población del municipio y de la comarca, los congregados decidieron montar una tienda de campaña, al estilo indignado , en las cercanías del acuartelamiento.
La portavoz de la plataforma cívica que exige el mantenimiento de los militares en La Seca, Mari Carmen Álvarez, aseguró que permanecerá en el interior de la tienda de campaña hasta mañana domingo, completando dos noches y más de una jornada de protesta.
En un comunicado, Álvarez aclaró que su actuación no se encamina «contra los militares del polvorín ni sus mandos, aunque por las reacciones que tiene, parece que sí». Álvarez manifestó en este escrito su protesta tras haber sido abordada en la mañana de ayer por patrullas del polvorín y de la Guardia Civil cuando realizaba fotografías «del campo, pero no del polvorín». Además, reiteró que continuará con diferentes medidas de presión, a fin de que este arsenal continúe abierto en León. Mari Carmen Álvarez criticó al Gobierno central por haber tratado de ocultar el destino que había decidido para esta base: «No es honesto decir quince días atrás que no había ninguna decisión tomada y comenzar a desmantelarlo», señaló.
Por otra parte, el alcalde de Cuadros, Marcos Martínez Barazón,. manifestó ayer en un comunicado su sorpresa por la llegada de maquinaria destinada al cierre del polvorín, después de que el ministerio de Defensa le informase de que le trasladaría las conclusiones del informe de viabilidad de la base una vez estuviese concluido, «hecho que hasta el momento no se ha producido». Martínez criticó al PSOE leonés y al Gobierno de Zapatero por no mostrar interés en mantener a las 73 familias de los militares en León en una situación de crisis económica.