Otra granizada golpea el Páramo
El maíz y la remolacha se vieron afectados por una fuerte tormenta que el viernes causó daños de importancia en explotaciones de Santa María y Laguna Dalga.
La piedra peló de hojas las plantas de maíz, causando daños en las parcelas que más tardaron en cultivarse.
Aún no se conoce la superficie afectada, pero la tormenta de granizo que descargó el viernes por la tarde en la zona de Santa María del Páramo dejó piedras de granizo que aún se podían ver en el suelo ayer por la mañana, antes del mediodía. Según los testigos de la granizada, los surcos se llenaron de pelotas de hielo, al igual que los desagües de las parcelas y de las cunetas, de donde podían sacarse paladas.
Según se pudo conocer ayer, la tormenta fue destructiva en los términos de Santa María del Páramo y Laguna Dalga y algunos estimaban ayer que pudo causar algunos daños también en Urdiales. En Santa María del Páramo, los daños se concentraban en la franja que se encuentra entre la salida del pueblo hacia La Bañeza y la escuela de agrícolas.
Los datos concretos de la última tormenta se conocerán una vez que, enviados los partes a Agroseguro, la entidad perite las fincas afectadas. Serán éstos los que indiquen si la del 16 de septiembre se une a las tres grandes granizadas que se han registrado este año (6 de mayo, 3 de julio y 12 de julio) y que habían afectado de forma muy especial al cereal de invierno. El Páramo se encuentra entre las zonas más dañadas este año por las inclemencias del tiempo, según los datos de Agroseguro, después de la zona de Sahagún, la que mayor extensión ha visto afectada, y la de Esla-Campos, que ha dado parte a la entidad aseguradora de 413 siniestros, que habían afectado a 2.336,19 hectáreas.
Las plantas, peladas. Si bien otros cultivos pudieron sufrir el, hasta ahora, último azote de pedrisco, el maíz quedó en muchas parcelas desfoliado, lo que afecta en especial al cultivo más retrasado, en el que la panocha se encuentra en formación. También la remolacha sufrió pérdida de hojas, en un momento en el que la raíz comienza a ganar en peso y en riqueza, lo que no ocurrirá de la misma manera en las parcelas afectadas.