Diario de León

Castaños XXL de dos siglos

Villaviciosa de la Ribera conserva los árboles más longevos de la provincia.

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pilar infiesta | villaviciosa
León

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La pequeña localidad de Villaviciosa de la Ribera, enclavada en el municipio de Llamas, esconde un tesoro botánico: dos soberbios castaños de trece y once metros de base, que se elevan a 38 metros de altura y que fueron plantados supuestamente hace 2.000 años durante la invasión romana.

Bastante desconocidos fuera de sus fronteras, se trataría de los ejemplares más longevos de la provincia, después del castaño O Campano de Villar de Acero (Villafranca del Bierzo), fechado hace 800 años y que ostenta el récord nacional de anchura, con un perímetro de 15,95 metros.

Estos dos ‘matusalenes’ vegetales sobreviven en mitad del pueblo, junto a varias construcciones de ladrillo. Según calculan los vecinos, en uno de ellos, hueco, «caben una mesa, cuatro sillas y cuatro personas jugando a la brisca». Además, su enorme tamaño permitiría bailar a doscientas parejas bajo su sombra. La leyenda popular señala que un esclavo enamorado de la hija del centurión que custodiaba las explotaciones auríferas regaló a la joven una cesta de pepitas. Ella, para ocultarlas, las escondió bajo tierra y plantó encima uno de los castaños, que aún perdura. ¿Pero, es posible que sobrevivan dos siglos?

El especialista en castaños, Jorge Tizano, del grupo de investigación de la Universidad leonesa Diversidad Animal y Servicios Ambientales, corrobora que sí es factible que este tipo de árboles vivan 2.000 años o más, aunque la datación a simple vista sin toma de muestras es sólo estimativa. Lo difícil, a su juicio, es que superen las enfermedades, sobre todo el chancro, un hongo que, a veces, penetra por las heridas que causan los injertos y podas, y que puede secar a los mejores ejemplares.

De hecho, ha constatado que en la zona del Bierzo, que concentra la mayor producción de castañas, el 85% de los árboles están enfermos y requieren una actuación urgente. Por eso cree que los dos magníficos ejemplares de Villaviciosa gozan de tan buena salud porque casi nadie los ha tocado. «El abandono y la escasez de visitas, a veces, evita que los castaños enfermen», explica. En cuanto al origen romano, Tizado lo cree pausible, ya que las legiones favorecieron la extensión y la cría de sotos de castaños, un árbol originario de Asia y Europa Meridional. Los romanos los usaban para fijar la tierra sometida a los arrastres del agua de sus minas de oro y para alimentar a la población que trabajaba en ellas con la harina de las castañas, el fruto más usado hasta la patata. Villaviciosa aún muestra otros castaños menores, uno cerca de la iglesia muestra sus raíces.

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