Los osos no cruzan la Cordillera
Fapas afirma que la población osera en la zona oriental no ha evolucionado.

Foto facilitada por la Fundación Oso Pardo en la zona oriental.
La organización conservacionista Fapas señala en su último boletín informativo que la evolución de la población osera en la zona oriental de la Cordillera Cantábrica se encuentra «al límite, sin demostrar una mínima capacidad de arranque para ponerse a evolucionar positivamente».
La organización conservacionista, pese a asegurar que la población en el conjunto de la Cordillera Cantábrica «es claramente satisfactoria» y que se sitúa «lejos del peligro de extinción», distingue entre la población osera occidental de la oriental.
Para Fapas, la población oriental osera se encuentra «al límite» y considera que debe abrirse un debate para conocer «qué se ha hecho» por remediar la situación tanto en políticas medioambientales como en la inversión económica.
Fapas reitera que la conservación del oso en la población oriental y a lo largo de los últimos años, «si no ha sido un fraude, ha sido un engaño; sino, no se entiende que lleguemos a estas alturas estando igual o peor que cuando se aprobó el Plan de Recuperación hace casi veinte años en Castilla y León».
Para la organización conservacionista, «ha habido un intento descarado de aumentar ficticiamente la población reproductora oriental diferenciando las hembras que pudiera haber en los territorios de Castilla y León a un lado de la cordillera y Cantabria al otro, duplicando hembras reproductoras que por situarse en zonas de límites provinciales, ocupan de manera continuada ambas vertientes».
«Pero la realidad del control de la población osera, pone de manifiesto que esa estratagema, es sólo eso, una estrategia para ocultar la realidad de la precaria situación de la población osera oriental», lamenta Fapas.
Fapas reitera, pese a todo, que «parece que la abundancia de osas reproductoras está dando lugar a una recuperación de la especie que la sitúa cada vez más lejos de ese peligro de extinción que lleva sobre sus espaldas desde que se pusieron en marcha los primeros trabajos de conservación».