«Siempre hubo consentimiento»
Interior le achaca hasta cinco delitos en la provincia.
Andrés López, durante uno de los juicios previos celebrados en Galicia.
Según los datos que obran en poder de la Benemérita, el primer ataque sexual que se le atribuye en la provincia de León data del 23 de agosto del 2007. Una anciana de 84 años fue agredida sexualmente en Huerga de Frailes y en las pruebas de ADN que se practicaron se encontraron marcadores biológicos correspondientes al sospechoso. El asunto lo tramitó el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de La Bañeza.
El segundo corresponde al 18 de octubre del 2007. Está considerado una agresión en grado de tentativa y se cometió en Villar del Yermo. La víctima fue una mujer de 76 años de edad y la instrucción corresponde también a La Bañeza 1.
En Acebes del Páramo tuvo lugar el tercer episodio. Una mujer de 61 años fue víctima de una nueva agresión que se investiga en el juzgado de Primera Instancia número 1 de los de Astorga. Está datada del 21 de agosto de 1993.
El cuarto episodio está localizado en Villabraz. Fue el 19 de julio de 1995 y está considerado como agresión sexual. La víctima tenía en aquel momento 58 años y el caso está en el juzgado de Instrucción número 5 de los de León.
Finalmente hay un quinto en los límites de la provincia de León, aunque las diligencias se están llevando a cabo en el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de los de Medina del Campo. Fue en la localidad castellana de Gordaliza (Valladolid) y la víctima contaba 72 años en el momento de los hechos.
Preguntado por todos estos episodios, el imputado reconoció el 17 de febrero de 2011, a las 19,17 horas en la prisión de Pereiro de Aguiar que se había desplazado varias veces a León y había mantenido sexo con mujeres de edad avanzada. «Me desplazaba a León y a La Bañeza para comprar piezas de segunda mano y recambios en puntos de desguace». El procesado reconoce haber estado presente en tres de los episodios «aunque siempre fueron relaciones consentidas y en ningún caso hubo violencia».
El primer episodio al que alude el procesado en su declaración se produjo «en la carretera de Veguellina, debía de quedar cerca de Hospital de Órbigo. Vi a una mujer en bici y yo venía en coche y me paré a hablar con ella. Es cierto que yo conducía un Citröen AX blanco y me paré y me puse a saludarla. Había un campo al lado y le dije: ‘Mira que prado más bueno para echar un polvito’. La señora me contestó que era un poco mayor para esas cosas, pero yo le dije que no pasaba nada, que no le iba a hacer daño». El procesado calcula que fue alrededor de las 15.30 horas. «Yo había bebido una botella de vino, unos vermouths y varios whiskies».
También reconoce su presencia en el episodio de Villar del Yermo. «Aquella mujer empezó a gritar. ‘¡Viene a matarme, viene a matarme!’. Yo empecé a hablar con ella para que se tranquilizara y al final le dije: ‘¿Qué te parece si echamos un polvito ahora que no nos ven?’ También había bebido mucho aquel día».
Hubo un tercer caso «cerca de la azucarera, en la carretera de Veguellina. «Tendría unos 64 años y le dije lo mismo, pero me dijo que no quería porque no me conocía. La convencí de que no iba a hacerle daño y tuve mucho cuidado», explica, antes de manifestar que hubo un intento fallido: «En el caso la otra señora me dijo que no podía, que tenía un bulto y le podía hacer daño y no pasó nada. Además me dio las gracias por no forzarla».