Una última faena por San Juan
López Bayo y Joao Moura encabezan el cartel del festejo de rejones. Los encierros llegaron por primera vez a la villa en 1410, año en que se concede la autorización para correr vacas en la entonces plaza de Santa María —hoy plaza de San Tirso—.

Panorámica de la Plaza de Toros de Sahagún durante una de las corridas.
La importancia de sus carteles, unida a una especial tradición taurina han hecho que las fiestas de Sahagún giren en torno a las reses bravas, a las capeas, a los encierros y sobre todo a las grandes faenas vividas en su Plaza de Toros.
Si ayer eran López-Chaves, Robleño y Joselillo quienes lidiaron los seis toros de la ganadería Valdellán —nacida en 1996 por división de la herencia del hierro de Sotillo Gutiérrez— la emoción, el arte y la belleza del festejo de rejones correrá mañana a cargo del andaluz López Bayo y el portugués Moura hijo, para finalizar con la lidia de Jesús Gómez, más conocido como ‘El Roque’. Todo, desde las 19.00 horas. «Como se puede comprobar, el nivel de los festejos se mantiene como ya es tradición en Sahagún, quizá la principal novedad radica en que tanto la organización de los toros como la de los encierros ha corrido a cargo del Ayuntamiento en esta ocasión», puntualiza el alcalde, Emilio Redondo. Un presupuesto total «más bajo que en el 2011» —en torno a los 50.000 euros— pero «nada desmerecedor», finaliza.
Los encierros llegaron a la villa allá por 1410, año en que se concede autorización para correr las vacas en la entonces plaza de Santa María —hoy plaza de San Tirso—. Se celebran en honor a San Juan y a un episodio de su vida que relata el milagro que llevó a cabo en Salamanca, cuando detuvo a un toro bravo que deambulaba por las calles sembrando el pánico. Al ordenarle que se detuviera el animal quedó inmovilizado.
El otro motor que llena de vida las calles de la villa durante las fiestas en honor a San Juan son, sin duda, sus peñas. Así lo manifiesta siempre que tiene ocasión el regidor y los propios conciudadanos, que de una u otra forma están vinculados a ellas. Charangas, alegría, desenfado y muchas ganas de pasarlo bien se ven recompensadas a lo largo de estos seis días y en especial el último, con el tradicional festival y posterior depósito de estandartes. Mención aparte merecen las orquestas que dan vida a la noche. Cierto es que se echa de menos algún que otro grupo de categoría para completar el programa, pero corren tiempos difíciles. Estos días ya han actuado los conjuntos de Anaconda y Tango, por la noche le toca el turno a Alcotán.
Cultura, teatro o actividades para los más pequeños son otras de las sorpresas que aún quedan por vivir hasta el miércoles en Sahagún. Sea como fuere, estas fiestas pueden servir como excusa para visitar sus calles y plazas, el monasterio de San Benito o la ermita de la Virgen del Puente, entre otros.