A un hilo del exterior
Los encerrados de Santa Cruz pueden ya escuchar la radio dentro del pozo.

Familiares de los nuevos encerrados (primer plano),con cuatro de los siete de Santa Cruz.
Dos días de encierro en la mina dan para pensar en muchas cosas. Dentro, sin ver a la familia, los minutos se hacen horas, el tiempo no pasa y la mente corre, quizás intentando salir al exterior. Es momento de recordar y analizar situaciones como la que el miércoles vivieron los cinco nuevos encerrados del pozo Santa Cruz en su encuentro con los que habitaron la galería durante 52 días. «No pude más que llorar», explicó José Antonio Páez, asegurando que fue un momento tan emotivo que lo dejó sin palabras. «Te reconforta», afirmó, lamentando que hayan tenido que cruzar sus caminos en direcciones opuestas. «Lo que queremos es que nadie más tenga que encerrarse aquí».
Y si la mente les lleva a veces al exterior, ahora también lo hace la radio. Hasta el pozo llega la señal de una emisora que les mantiene en contacto diario con la cruda realidad. Dentro la vida es difícil, pero fuera las cosas tampoco pintan bien y no son pocas las ocasiones en las que prefieren tener el transistor apagado. Por ello, necesitan algo que les anime y eso lo hacía, y muy bien, el canario Engaño. «Cantaba y daba alegría en los momentos de decaimiento. Nosotros también queremos uno», aseguró Páez en un llamamiento expreso para que devuelvan al animal al pozo o, de lo contrario, alguien les acerque otro.
Este minero con 14 años de experiencia en el trabajo del carbón lleva tres trabajando en el Grupo Santa Cruz, después de haber estado en Bembibre y Folgoso. Con pareja y un hijo de 19 años, son ellos los que más le preocupan. «Yo sé que aquí voy a aguantar todo lo que pueda y más, pero ella —su mujer— se lo tomó muy mal», aseguró. No obstante, también por ellos decidió entrar en el transversal caleyo 5 sur. Para darles un futuro.
«Este Gobierno tenía que pensar un poco más en la gente. Qué piensan que en el Bierzo no vive nadie. Están acabando con todo y eso no se puede permitir», se lamentó, aprovechando la ocasión para aclarar, personalmente, que si entraron al pozo con la cara tapada fue porque no querían empañar la salida de sus compañeros. «Ese era su momento, nosotros ya tendremos el nuestro. Se merecían un gran recibimiento. Ellos eran los protagonistas», explicó.