Diario de León

La actividad resinera de los pueblos del Teleno resiste pese al incendio de agosto

Las 25 familias que recuperaron este uso truncado en 1990 pierden el 50% de pinos.

Una de las nuevas resineras, trabajando en el pinar de Castrocontrigo tras el incendio.

Una de las nuevas resineras, trabajando en el pinar de Castrocontrigo tras el incendio.

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pilar infiesta | redacción
León

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La incipiente actividad resinera de los pueblos del Teleno, recuperada por 25 familias de Tabuyo del Monte, Castrocontrigo, Nogarejas, Torneros de Jamuz y Pinilla de la Valdería la pasada campaña, tras 21 años de parón, se mantendrá por decisión de los propios resineros, dispuestos a superar las consecuencias del incendio que asoló 12.000 hectáreas de la zona el pasado agosto. Según calculan los pedáneos, el fuego arruinó el 50% de los pinos aptos para exprimir su resina, pero, milagrosamente, no alcanzó a muchas de las masas de árboles que se estaban ‘sangrando’.

Castrocontrigo es la localidad más afectada por las llamas, que arrasaron 32.000 de los 40.000 pinos que explotan siete familias. Sin embargo, el presidente de la junta vecinal, Francisco Fernández, asegura que «la gente va a seguir en los 8.000 pinos que quedan, a los que añadirán los cedidos por Pobladura de Yuso, a 10 kilómetros», un pueblo que ha salido en su ayuda.

En el otro punto con mayor actividad resinera del entorno, Tabuyo, se han perdido 25.000 de los 50.000 pinos de este tipo, que afectaron al aprovechamiento que efectúan 6 de las 11 personas del sector. El ingeniero forestal Luis Martínez, uno de los afortunados que cerrará la campaña con normalidad porque el golpe del fuego no alcanzó los árboles que tiene asignados, reconoce que el espíritu es continuar. El incendio no ha acabado tampoco con el sueño de la cooperativa que montó en verano junto a otros resineros que sí han perdido el grueso de los pinos. «Desde Pinaster apostamos por seguir sacando un rendimiento a los árboles y a la tierra en la que vivimos con rutas micológicas, por el monte, con productos ecológicos y trabajos forestales», explica.

Nogarejas repite el mismo esquema. De las 80 hectáreas usadas por cuatro titulares para resinar, se quemaron la mitad (unos 9.000 pinos). El pedáneo, Olivio Campo, señala que «el fuego ha afectado a la campaña que realizaban 2,5 resineros, pero para el próximo año ya han solicitado terrenos seis personas, dos más que ahora». La suerte también sonrió a las dos familias que se ocupan de resinar los 14.000 pinos de Pinilla, escasamente afectados por el incendio «porque los vecinos salimos a la calle toda la noche», puntualiza el presidente de la junta, Carlos Crespo; y al único titular de Torneros, que gestiona 5.000 árboles.

Un buen complemento

Durante un siglo, hasta 1990, la resina daba trabajo a centenares de familias de la sierra del Teleno en régimen de destajo como complemento a sus actividades agrarias. Tras el refinado, obtenían producciones de 220 toneladas anuales de aguarrás y 770 de colofonias (que se empleaban para todo tipo de productos cosméticos) y representaban el 3,5% del total nacional.

Aquel plus, que hoy alcanzaría los 3.000 euros por familia y año (de marzo a noviembre) es el que intentan recuperar varios lugareños. La idea «surgió hace dos años, porque algunos de los extractores habían perdido su trabajo y el precio de la resina se había incrementado. Realizamos una prueba de producción que consistió en abrir 100 pinos en diez zonas diferentes y los resultados nos animaron a ponernos en serio esta campaña», confiesa Luis Martínez.

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