Sahagún
El fotógrafo del ingenio
La Diputación presenta el libro que recoge la obra de Acacio Díaz Valdés.

Félix Pacho, Marcos Martínez, Emilio Redondo y Acacio Díaz Alonso presentaron del libro.
La Diputación presentó ayer el libro Acacio Díaz Valdés: un testimonio gráfico de Sahagún , cuarto volumen de la colección Memoria Gráfica de León, que ha editado el Instituto Leonés de Cultura (ILC). Una obra que sirve de homenaje al ingenio al padre del corresponsal en Sahagún y su comarca Acacio Díaz Alonso, al que no le duelen prendas en reconocer cómo se hizo su padre con su primera cámara.
Instalado con su mujer en Cea, con una ebanistería como principal medio de vida y con la fabricación de fideos como complemento salarial, Díaz Valdés aprovechó el cambio de la Cédula de Habitabilidad por el Documento Nacional de Identidad. Así que recorrió los pueblos de los alrededores con una máquina fabricada por él, sin negativo ni obturador, tras la que se escondía bajo un paño, y su mujer Catalina Alonso, tomaba nota del nombre del cliente y cobraba las placas. Conseguido el dinero, el pionero de la fotografía en la zona viajó a la capital, donde adquirió su primera cámara en Fotografía Exacta, para regresar a las localidades y reclamar la presencia de los que se creían retratados para repetir la instantánea con la excusa de que se había estropeado el material.
Cumplió con todos, asegura su hijo, Acacio Díaz Alonso, que siguió el oficio de su padre y cubre la actualidad de la comarca par Diario de León. Así comenzó Foto A. Díaz, de Cea, con ingenio para sacar financiación donde la crisis de crédito no existía, era una constante para la mayoría de la población, y ni los ricos se imaginaban que un día no obtendría financiación por la alta prima de riesgo.
Revelado con fideos
Presidió la presentación del libro el vicepresidente de la Diputación y delegado de cultura Marcos Martínez, que estuvo acompañado por el alcalde de la villa, Emilio Redondo, Félix Pacho, periodista, escritor y autor de los textos, y Acacio Díaz Alonso.
Díaz Vera revelaba las fotografías en compañía de su amigo Berto Rodríguez mientras sus mujeres hacían los fideos, que a mediados del siglo XX eran «plato de gente bien y de fiesta». En 1954 se trasladó con su mujer y sus tres hijos a Sahagún, para continuar con el negocio de fotografía que había abierto en Cea.
Fotógrafo de calle, de fiesta y de comarca, a Acacio Díaz Valdés «nunca le faltó una casa en la que no le invitaran a comer allí donde iba» y , por Viernes Santo, «buscaba en la plaza y en las callles un pobre, al que traía a comer con nosotros, para que ese día nadie se quedara con hambre», relató ayer su hijo.