Las balsas aseguran los 2.200 empleos que generan el maíz y la remolacha
Los regantes de Villares señalan que el campo será rentable si se regula el Órbigo.

En el centro de la imagen de archivo, el presidente del Canal de Villares, César Pan, que reivindica la regulación adicional del Órbigo.
«En una situación de paro como la actual no podemos permitirnos dejar escapar los 2.200 empleos, directos e indirectos, que generan en la zona de riego del Embalse de Los Barrios de Luna los cultivos de la remolacha y el maíz. Precisamente son estos puestos de trabajo y más los que se aseguran con las balsas de regulación del río Órbigo». La observación llega del presidente de la Junta de Gobierno del Canal de Alto de Villares, César Pan.
Los regantes de Villares, que tienen su sede en Villagarcía de la Vega (término de San Cristóbal de la Polantera), aprobaron en su última sesión su apoyo a la regulación adicional del Órbigo que plantea ahora la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) para paliar el déficit hídrico que sufre el Sistema Órbigo. Según el responsable del Canal de Villares de las balsas depende «el riego de 58.000 hectáreas, de las que el 70%, unas 40.000, se destinan al maíz y más de 4.000 a la remolacha». Pan explica que los técnicos asignan un puesto de trabajo «a cada 25 hectáreas de maíz, 1,2 de productos hortícolas, 6 de remolacha, 5 de patata y tres de lúpulo» y añade que la agricultura en la zona «dejará de ser rentable en una década en la zona de Los Barrios de Luna si no hacemos algo por garantizar la actividad. Los agricultores no podrán asumir los costes de producción».
Pan recordó que «hace 20 años se cultivaban en España 220.000 hectáreas de patata y si a día de hoy sólo quedan 70.000 hectáreas es por razones como esta. Se trata de un cultivo que necesita agua y en esta zona de riego carecemos de ésta en los momentos clave de desarrollo de nuestros cultivos». Por esta razón, el presidente del Canal de Villares considera que si el proyecto cuenta con el respaldo de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) lo que no puede ser es que pongamos mil problemas. Si es así, no podremos quejarnos de que en el futuro no tengamos agua para los cultivos».
«Es muy triste que nuestros hijos quieran afincarse en el campo y no tengan garantizado el agua para los cultivos. Yo sólo pido desde mi cargo a los que tienen que tomar decisiones que piensen en el futuro y en que el agua es un bien escaso», añadió Pan, que cree que los vecinos de los pueblos afectados «deberían exigir a la CHD un área de recreo en las balsas, que también genera puestos de trabajo».
Pan sostiene «que es imposible que por acumulación de agua las calimas dañen el lúpulo» y desechó que se construyan las balsas en el Páramo «a menos de que quieran anegar la comarca o que se vacíe el terreno con un movimiento de tierras enorme». Por otra parte, el presidente de la Canal de Villares señaló que no se pueden situar en un mismo plano «las fugas del Canal de Carrizo con la regulación del Órbigo, porque por el primero circulan al año 5,5 hectómetros cúbicos de agua, de los que se pierde un 50% o más. Es decir, como mucho, 3 hectómetros. Hay que reparar las deficiencias, pero con esta cantidad de agua no cubrimos el déficit de agua, cuando estamos hablando de balsas de 10 y 20 hectómetros cúbicos».