Jiménez de Jamuz
Entre manos y paños
Los pendones atraen público y colorean una feria de alfarería.

La columna de pendones se aproxima a Jiménez.
El bullicio de mercado volvió a Jiménez de Jamuz en la celebración de su Feria de Alfarería y otras Artesanías Tradicionales, que se envolvió, otro año más, en los paños de los pendones de la comarca, que dieron color, fiesta y público al recinto ferial, que es el centro del pueblo.
La muestra reunió este año 35 puestos de manufacturas creadas con las manos y más de una docena de pendones, que recorrieron la carretera vecinal entre la cabecera del municipio y el pueblo de los cacharros, Jiménez de Jamuz, donde el progreso ha dejado cuatro alfarerías y un museo frente a censos de decenas de artesanos no hace tanto: sólo a mediados del pasado siglo.
El encargado de pregonar la feria fue el arquitecto y escritor bañezano Luis Pedro Carnicero, que hizo de su texto en prosa un canto a las tierras bañezanas, al Jamuz, el alfarero y la creación, con recuerdos de la bañezana plaza de Los Cacharros, en los que se vendían las piezas de barro, y una crítica directa en una prosa que más fue lírica: «Se confundieron quienes, olvidándose de la comarca y de su espíritu, de su conjunto, no la impulsaron desde su centro; y ahora, ha de ser la propia comarca, sin centro, la que vuelva a dar cuerpo a estas tierras bañezanas».
Los mayos, los pendones y el mismo Antonio Gaudí, que recurrió a Jiménez para fabricar las piezas cerámicas del Palacio Episcopal, fueron otras referencias en el discurso de Carnicero.
Como cierre de fiesta, por la tarde, el juglar Crispín D’Olot estrenó su último disco: Cantos de zanfoña .