Los ecologistas denuncian que el nuevo plan del lobo busca erradicar la especie
Elimina los criterios de zonificación en base a la población para establecer los cupos.
El nuevo Plan de Conservación y Gestión del Lobo, cuyo borrador saldrá a información pública en las próximas semanas, supone «un paso atrás» tanto en el control poblacional de la especie como en su compatibilidad con la ganadería, según denunció Luis Suárez, de WWF España. Para los ecologistas, este nuevo texto busca radicalizar los controles de población, sin base científica, con el único objetivo de «erradicar la especie de la región».
Según la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, la modificación del plan pretende reducir la conflictividad social del lobo, especialmente, la compatibilidad de la especie con la ganadería extensiva, objetivos que a juicio de los ecologistas no se cumplen en el nuevo borrador, que «mantiene el mismo esquema del plan anterior y lo elimina de contenido y de herramientas de gestión para ceñirse a las sentencias del Tribunal Constitucional que prohibe la caza de este animal al sur del Duero», asegura Suárez.
Entre las principales novedades de este nuevo plan destaca la modificación del sistema de zonificación por el que se determinaban los cupos de animales a abatir en las distintas comarcas del norte del Duero. «Era lo único bueno que tenía el anterior plan ya que suponía un ejercicio interesante que tenía en cuenta el número de manada de lobos en determinadas zonas y su cercanía con las especies ganaderas para establecer los cupos», explica el responsable de WWF España.
Criterio jurídico
El criterio establecido en el nuevo plan es meramente jurídico a la hora de fijar los cupos, según explica la propia consejería. El borrador establece por lo tanto una nueva zonificación basada en la diferente consideración jurídica de la especie en Castilla y León en función de su situación respecto al río Duero, por eso especifica el aprovechamiento cinegético a través de una planificación comarcal, sin tener en cuenta criterios poblacionales o ganaderos.
Por otro lado, los ecologistas critican la ausencia de medidas de apoyo a la ganadería afectada por la presencia del lobo, ya que el nuevo plan carece de actuaciones de protección al ganado, como puede ser el fomento del uso de perros mastines para espantar al lobo, o la ampliación de las ayudas a los ganaderos que hayan sufrido el ataque de los canes.
Lo que tanto desde las asociaciones ecologistas como de las ganaderas se reclama desde hace años es la conclusión de un censo actualizado del lobo, ya que el último realizado en España data del 2001. Unos 600 agentes medioambientales y celadores supervisados por más de 30 técnicos de la consejería trabajan actualmente en la elaboración de un nuevo censo, cuyos primeros resultados se darán a conocer en la primavera del 2014, que arroje un poco de luz en el conflicto social que genera este cánido y que enfrenta a administración, conservacionistas y ganaderos. En el 2001 se detectaron 204 manadas, de las cuales 149 eran seguras y 55 probables. La última estimación parcial de la Junta para el 2012 ha dado un total de 205 manadas, a razón de nueve individuos por manada. En Castilla y León el conflicto está más enquistado que nunca ya que la población del lobo ha seguido aumentando y todo apunta a que están compartiendo territorio unos dos mil trescientos lobos con más de tres millones de reses ganaderas, por lo que la Junta tiene la obligación de controlar la población de esta especie, que sólo es cinegética al Norte del Duero, y de responder por los daños que causa a la ganadería, por eso el nuevo plan establece una compensación conforme a la normativa vigente de caza al norte del Duero y de responsabilidad patrimonial de las administraciones públicas al sur.