Cuatro alcaldes lideran una revuelta por la oleada de robos rurales
Bustillo, Villarejo, Hospital y San Cristóbal preparan una moción reclamando más Guardia Civil

Fotografía de archivo de un servicio de la Guardia Civil.
El alcalde de Bustillo del Páramo, Faustino Sutil, del Partido Popular (PP), llevará al próximo Pleno de la corporación municipal una moción para solicitar al Ministerio del Interior que dote con más agentes el puesto de la Guardia Civil de Veguellina de Órbigo ante los robos que, explicó, sufre el municipio de un tiempo a esta parte. El regidor señaló que invitará al resto de los alcaldes de la demarcación del puesto a que lleven a sus plenarios un texto de apoyo al cuerpo de seguridad. La gota que ha colmado el vaso han sido los robos registrados en Nochevieja en dos domicilios de la localidad de Matalobos, pertenecientes al término de Bustillo.
La demarcación que atiende el puesto de Veguellina la forman los municipios de Villarejo de Órbigo, Hospital, San Cristóbal de la Polantera y Bustillo del Páramo y ayer todos los alcaldes se mostraron de acuerdo en apoyar la iniciativa de su homólogo paramés. Por su parte, la alcaldesa de Villarejo, Estrella Fernández, señalaba que los robos de fin de año no han sido los únicos que ha sufrido Veguellina.
Sutil señaló que en su Ayuntamiento ya se aprobó una resolución para fortalecer el puesto «hace dos o tres años», debido a los hurtos que afectaban entonces a las explotaciones agrícolas. Ahora se recuperará el texto aprobado para su revisión, con el fin de ver qué podemos hacer, porque aquí cada vez hay menos guardias y si las cosas continúan así nos van a cerrar el cuartel», aseguró. Sutil remitirá la moción al ministerio del Interior y la Subdelegación del Gobierno en León.
De las casas a las obras
El robo en domicilios «es muy frecuente» y el suceso más grave que se ha producido en Bustillo en los últimos meses fue el asalto a una vivienda habitada en la cabecera municipal. El suceso se produjo «hará cosa de un mes», de madrugada, cuando los habitantes de la casa, dos hermanos, se encontraban durmiendo. Sutil relató que «unos encapuchados los ataron, amordazaron y les amenazaron de muerte» para robarles y recuerda que la mayor parte de la población en le municipio «son gente mayor a la que basta con que alguien entre en la cocina y les amenace» para conseguir dinero y objetos de valor. A los robos en viviendas se unen los ocurridos en el campo, en temporada de regadío, «cuando la gente pone las tuberías» en las fincas, así como los de gasoil y material que sufren profesionales del transporte y la adjudicataria de la modernización de regadíos en el Páramo Alto. «Me pidieron poder aparcar los camiones en la calle del Ayuntamiento, que por la noche está iluminada a fin de evitar que les vaciaran los depósitos y encargándose de limpiar el barro, pero al día siguiente volvieron y se encontraron los depósitos vacíos», relata Sutil.
Con respecto a los robos que se produjeron en Matalobos en la noche de fin de año, el alcalde indicó que «tuvieron que hacer un control de la gente que vivía en esas casas, porque uno se fue a cenar a casa de su madre en la misma parcela en la que está la suya y el otro fue a Veguellina. ¿Cómo sabían que los domicilios iban estar vacíos?», se pregunta el regidor.
La problemática ha alarmado a los vecinos del municipio, que «temen llegar un día a casa y encontrase con los ladrones dentro. Y alguno dice que si se los encuentra lo mata, pero la verdad es que no saben cómo van a reaccionar y más si conocen al ladrón», hecho que no descarta Sutil a tenor del conocimiento que los delincuentes han demostrado en sus golpes de Matalobos.
«Desde el Ayuntamiento tenemos la obligación de defender a los ciudadanos con los medios que tenemos a nuestro alcance y tenemos que apoyar a la fuerza pública para ponerla en el lugar que le corresponde», concluyó Sutil.