huergas de babia
Junta y Ayuntamiento se desentienden de la apertura del pabellón del colegio
La Ampa exige una solución urgente ya que los niños hacen la gimnasia en el pasillo.

El pabellón, a la derecha, lleva cerrado desde el 2009, año en el que acabaron las obras.
La denuncia en las Cortes de Castilla y León del grupo socialista referente al cierre de las instalaciones deportivas del colegio de Huergas de Babia ha desatado un cruce de acusaciones entre la Junta de Castilla y León y la alcaldesa de Cabrillanes, Lina Freire. Mientras que desde la administración autonómica se asegura que el cierre desde el 2009 del pabellón se debe a la falta de suministro eléctrico del edificio, del que es titular el Ayuntamiento, Freire se desentiende de estas instalaciones y se niega a asumir los «elevados gastos de calefacción que requiere su utilización», según asegura la alcaldesa socialista. Freire explica que el Ayuntamiento nunca estuvo de acuerdo con este proyecto, solicitado en el 2007 a la Junta por el Consejo Escolar, por lo que en el 2009, año en el que se concluyó su construcción, se negó a recepcionar la obra. El principal motivo del desacuerdo era el sistema de calefacción escogido, un sistema compuesto por 32 calefactores de aire caliente alimentados con electricidad con los que acondicionar los casi cien metros cuadrados de edificio. «Nosotros no tenemos porqué asumir con dinero público el gasto que supone esta instalación errónea con la cantidad de necesidades que tiene el municipio, y el propio colegio que tiene el patio destrozado», explicó Freire.
Por su parte, el presidente del Ampa exige al Ayuntamiento una solución definitiva para evitar que durante los meses de invierno los escolares tengan que hacer ejercicio en el pasillo y pide que ya que la Junta se gastó dinero en la construcción de estas instalaciones el Ayuntamiento asuma su mantenimiento. Durante el último consejo escolar celebrado en octubre, Lina Freire ofreció como alternativa la construcción de un gimnasio dentro del colegio, ya que considera que la falta de alumnos ha dejado mucho espacio libre en el edificio, en el que el Ayuntamiento ya se gastó hace tres años 40.000 euros en una caldera de pellets. «Sería una obra muy sencilla y práctica que el Ayuntamiento puede asumir», explicó la regidora.
El Ayuntamiento de Cabrillanes se hace cargo de los 55.000 euros de gasto anual que supone el mantenimiento de este centro rural agrupado, al que acuden escolares de los localidades de Sena de Luna, San Emiliano, Cabrillanes y Huergas. De los 200 niños matriculados en los año 80, el colegio tiene en la actualidad 58, «con una tendencia a la baja», explica la alcaldesa.