PROVINCIA
La azucarera de La Bañeza entrará en marzo sin acabar la campaña
Los cultivadores temen otro año de siembras tardías y pérdida de rendimientos.
El mal tiempo complica el final de la campaña remolachera en la zona norte, donde las fábricas han cerrado ya —la última, la de Miranda de Ebro, el pasado martes—, a la espera de la raíz que llegue el próximo otoño, mientras que en La Bañeza, con unas 165.000 toneladas aún en el campo, no podrá comenzar su actividad hasta principios de marzo, en el mejor de los casos, según opinan los sindicatos agrarios leoneses, que apuntan a que, en el mejor de los casos, si dejara hoy de llover, se solaparán las últimas entregas de la campaña 2013/2014 con las siembras de la que se desarrollará entre finales de este año y principios del 2015.
Desde la Alianza de Ugal-UPA y Ucale-Coag, Matías Llorente apunta a que un cambio de tiempo en este momento permitiría que las máquinas regresaran al campo el día 20 y sería necesario que se acumularan «80.000 toneladas para que la fábrica volviera a arrancar», por lo que, en el mejor de los escenarios, a principios del mes que viene la fábrica de La Bañeza podría volver a molturar y no el 18, coincidiendo con el mes de expediente de regulación de empleo para los fijos discontinuos de la factoría.
Las mismas cuentas realiza el responsable del cultivo en Asaja-León, Marino Fernández, que no vincula la reapertura de la recepción al expediente de regulación de empleo sino a las condiciones climatológicas. «Necesitamos quince días para entrar en las fincas y otros diez para conseguir una cantidad suficiente, por lo la fábrica abriría a principios de marzo si el tiempo cambiara radicalmente y no se produjeran nuevas precipitaciones. En algunos puntos el arranque no continuaría «hasta mediados de marzo».
Fernández espera que la situación no evolucione como el año pasado, en el que las lluvias retrasaron las siembras. «Si nos plantamos en abril sin haber sembrado la remolacha, la superficie de cultivo disminuirá», aunque el cultivo salga «un poco mejor de precio» para la próxima campaña. El directivo de Asaja manifestó su interés porque no se cumplan estos augurios y el cultivo recupere espacio. En este sentido, indicó que la previsiones de la industria para el próximo año, con una importante recuperación de hectáreas de cultivo que no cuantificó, podrían resultar demasiado optimistas.
En este panorama de lluvias, «lo bueno es que la remolacha no pierde», indicó Fernández como aspecto positivo.
El secretario general de Ugal-UPA, Matías Llorente, explicó que las organizaciones agrarias van a «hilar muy fino» con la fecha de arranque para evitar que un segundo cierre, que resultaría definitivo, «nos deje entre 5 y 8.000 toneladas en el campo, algo que no nos podemos permitir», y recordó que las fechas idóneas para la siembra se sitúan entre el 15 de marzo y el 15 de abril. Llorente da por seguro que «volveremos a entregar a finales de marzo, como ha sucedido en los últimos años», perdiendo tiempo para la siembra. Los resultados de una siembra tardía «se ven este año, porque cuando lo temprano miente lo tardío, siempre, como ya decían en tiempos de Plinio el Viejo», ironizó.
El coste del parón
Llorente señala que en Europa el mal tiempo «no es una razón de fuerza mayor» y señaló que «la industria paga porque la remolacha esté arrancada 40 días antes». Según dijo, el ERE de los trabajadores fijos discontinuos y el paro de la fábrica suman un coste aproximado de «450.000 euros».