Diario de León

Antonio del Valle. presidente de la hullera vasco leonesa

«Todo lo que no suponga reducir costes y mejorar productividad nos aboca al cierre»

«O no se ha entendido o no hemos sabido explicarnos, pero no comprendo el rechazo al preacuerdo del convenio. Es lo que exige el futuro, la alternativa es el cierre». La exigencia inmediata para la Vasco es el ERE. Sin ayudas y sin facturación, con más de 37 millones de euros de pérdidas en 2013, padece el estrangulamiento general del sector. «Sólo pedimos que el Gobierno cumpla lo firmado»

Antonio del Valle, ayer en la sede de la Hullera Vasco Leonesa.

Antonio del Valle, ayer en la sede de la Hullera Vasco Leonesa.

María Jesús Muñiz Prieto
León

Creado:

Actualizado:

«El Marco de Actuación para la Minería del Carbón 2013-2018 no nos gusta, pero prácticamente nos obligaron a firmarlo. Y ahora hay que ajsutarse a sus exigencias. Lo que hemos puesto sobre la mesa en la negociación del convenio colectivo es lo máximo que podemos. La alternativa es el cierre». Antonio del Valle Alonso muestra su preocupación por el rechazo de los trabajadores al preacuerdo del convenio colectivo que ha llevado a la Hullera Vasco Leonesa a sumarse desde el pasado día 1 al Convenio Provincial de la Minería. Y asegura que no hay otro camino si se quiere apostar por el futuro. El presente pasa de nuevo por un expediente de regulación de empleo a partir de comienzos del próximo mes. Y la amenaza de otro preconcurso de acreedores que tratan de evitar. Pero la situación de las empresas del carbón es dramática. Ni cobran las ayudas ni pueden facturar a las térmicas. Comparte la preocupación de los trabajadores pero denuncia que se esté estrangulando a las empresas sin explicaciones ni expectativas, mientras se pone en duda la honorabilidad de los empresarios. El accidente del pasado mes de octubre ha sido «la situación más dura que he vivido».

—¿Cómo interpreta el rechazo de la plantilla al preacuerdo de convenio alcanzado entre comité de empresa y dirección?

—Pusimos absolutamente todo lo que teníamos sobre la mesa. El nuevo marco del sector impone exigencias mucho más duras que las europeas, y la situación de la empresa se deteriora cada día. Cedimos mucho en nuestras pretensiones iniciales y la parte social también. Siento que nuestra gente lo rechazara, o no lo han sabido entender o no lo hemos sabido explicar. La ley nos obliga entonces a aplicar el convenio de ámbito superior, y las condiciones son peores de lo que ofrecíamos. Podemos sentarnos de nuevo, pero lo que hay encima de la mesa es lo que hay. Si esperamos más la situación puede ser incluso más delicada. Nos exigen una enorme reducción de costes y eso supone grandes sacrificios para todos. Pero todo lo que vaya contra esta reducción y mejorar la productividad nos aboca al cierre; quien piense otra cosa es insensato.

—¿Sus previsiones a futuro pasan por reducción plantilla o producción?

—No, el proyecto de cierre que presentamos para Bruselas contempla mantener los niveles actuales. Pero la situación se hace cada vez más complicada. Con un convenio a la baja podemos intentar llegar a 2018, sin él no llegaremos.

—Y ahora se plantea de nuevo un ERE para toda la plantilla.

—El ERE es el presente inmediato, una situación muy preocupante. Volvemos a estar como otros años: no hemos recibido la ayuda de 2013, no se han convocado las de 2014 y prácticamente no suministramos, hemos llevado a térmica menos del 25% de lo que corresponde en estos meses. Tenemos en nuestro parque más de 230.000 toneladas de carbón almacenadas, pero eso supone una financiación a la que ahora no podemos acceder. Es insostenible. Hay que tomar medidas que sin duda son duras, pero son las únicas posibles para intentar que la sociedad no se ponga en peligro. Si ahora se pagasen las ayudas de 2013, que llevan 15 meses de retraso y para lo que falta la aprobación del Consejo de Ministros, la situación tampoco se resolvería. Las térmicas no compran porque no están despachando, y no saben qué va a pasar si compran más carbón del que vayan a quemar este año. Hemos hecho propuestas al Ministerio de Industria para que se mantengan las primas que se generen en este ejercicio, pero de momento no hay solución.

—Los compromisos del Gobierno se han traducido en una sucesión de incumplimientos. ¿Mantiene la fe en que se cumpla lo firmado?

—Desde luego nuestra preocupación es enorme. El ministerio nos escucha, el problema es que no deciden y no actúan. Nos reciben, nos entienden,... Pero no habilitan las medidas para hacer cumplir las obligaciones.

—¿Tiene la sensación de que se está dejando al sector morir de inanición?

—Sólo hay que mirar a las empresas. Concursos, liquidaciones,... Ninguna puede funcionar. Nosotros teníamos una situación muy saneada y el aval de una buena gestión histórica, pero ahora las entidades financieras ya tampoco se fían de que se vaya a cumplir aquello que firma el Gobierno. No desconfían de nosotros, pero no hay financiación. Ese es uno de los grandes problemas que tenemos.

—Todo esto ¿coloca otra vez a la Vasco al borde del preconcurso de acreedores?

—Si seguimos así, no cabe duda. Esperamos que no sea necesario llegar de nuevo a la situación preconcursal, pero no la descartamos. Están estrangulando a las empresas, porque nos piden esfuerzos enormes que será difícil asumir, pero luego ellos no cumplen. Nuestra intención es intentarlo, de ahí el sacrificio que pedimos a los trabajadores con el convenio.

—¿Cómo se plantea el futuro con este escenario?

—Si sigue así vamos todos al cierre, se está dejando morir al sector. Nos han exigido mucho, quizá más de lo debido, pero lo hemos asumido. Ahora que el Gobierno cumpla con su parte.

—¿Qué pasa con los planes de cierre en Bruselas, por qué el ministro Soria dice que los devuelve porque no cree las cifras de los empresarios?

—No sabemos lo que presentó el Gobierno en Bruselas, nosotros mandamos unos planes al ministerio y ellos hicieron un proyecto conjunto. Luego dijeron que las cifras no coincidían, repasamos nuestra propuesta y volvimos a mandar lo mismo. Al parecer era una carta estándar y por eso la mandaron a todos. Nosotros no hemos cambiado ni una coma.

—¿Confía en que cambien las condiciones de devolución de las ayudas en la UE?

—El horizonte es 2018, que quede claro. Después podrán funcionar los cielos abiertos, que pierden las ayudas el año que viene, pero de interior ninguna.

—¿Ni con la propuesta de negociar un calendario de devolución más amplio?

—Subsistir sin ayuda será tremendamente difícil. Quizá pueda aguantarse, al límite. Si se carga la devolución de ayudas lo veo muy complicado.

—Pero siguen realizando inversiones en los pozos.

—El gran problema del carbón es la total indefinición. No te permite tomar decisiones. No puedes dejar de invertir, porque entonces cierras, pero si invierto, ¿voy a poder sacar el carbón? No lo sé. Con los planteamientos que hay hoy, complicado. El año pasado invertimos seis millones de euros, dicen que es poco, pero ¿qué empresa en León invierte eso? Antes invertíamos 13 millones al año. Sólo pedimos que cumplan su plan y no nos lleven a una situación insostenible.

tracking