Válvulas como hidrantes
El ingenio permite que el agua de Riaño llegue a 10.000 hectáreas más de las 6.600 que disponen de riego a presión.

Las válvula de las tuberías ya instaladas de han convertido en tomas de agua.
Si la transformación no llega se inventa. Es lo que ha hecho la comunidad de regantes en payuelos, donde el agua aún carga 20 acequias de tierra para apagar la sed de los cultivos. El entramado suma unos 400 kilómetros. Pero hay quienes riegan en alta presión sin que el hidrante llegue a su finca. El milagro se ha conseguido sacando de las válvulas de las tubería principales las tomas para el riego.
Allí donde un válvula purga la red, se han añadido, tres o cuatro llaves, a modo de hidrantes, que van a los pívots o a las aspersores incluso cruzando carreteras y caminos. En Payuelos hay quien lleva el agua a pie de su finca por tubería enterrada que alimenta del cauce del Cea gracias a un motor de gasoil. Eso sí, la parcela cuenta con pívot hidropropulsado, un ahorro energético para una factura de carburante de 400 hectáreas, cuando en la Zona Esla, la única modernizada, el coste energético se sitúa entre los 80 y los 120 euros después del tarifazo de hace un año. Es decir, que los regantes que utilizan el motor de gasolina llegan a soportar costes energéticos seis veces más altos que los de la energía eléctrica, utilizada para mover el agua de la última tecnología en regadío.
El amueblamiento de parcelas —sus dotaciones para regar— van, así, más adelantadas que el desarrollo de las redes secundarias porque los agricultores no se han conformado con ver pasar el agua por los anales alto y bajo y le han echado ingenio a la necesidad.