SUCESOS
La familia del leonés asesinado en la playa de Laredo junto con su hija: «Era un hombre muy sociable y no creo que tuviera enemigo alguno»
Gabino García, que había emigrado desde Antoñán del Valle hace 50 años, fue acuchillado con su hija con la playa a rebosar de gente

Concepción García muestra una foto de su sobrina, apuñalada en la playa junto a su padre
«Un obrero normal, que buscaba un porvenir», como tantos otros vecinos de Antoñán del Valle que se asentaron en Llodio (Vizcaya). La muerte a cuchilladas de Gabino García García, de 72 años, y de su hija Mercedes García Valiño, de 42, cuando se encontraban en la playa en Laredo (Cantabria) ha conmocionado al país y, en especial, a Antonán del Valle, localidad natal de García, donde muchos les recuerdan y reside su hermana Concepción y su marido, Mateo Mayo Serrano, con el que compartió horas de trabajo en la vidriera vizcaína Vidrala.
«Era un hombre muy sociable. No creo que tuviera enemigos por una parte ni por otra», apuntaba ayer Mayo, que apuntó que Gabino García dejó su pueblo natal «hará cerca de 50 años». En el País Vasco trabajó en una destilería «durante unos ocho o diez años. Y ya después entró en Vidrala, donde se jubiló», relata su cuñado, al que la hermana del fallecido pide que atienda a Diario de León.
Gabino García forjó su sueño en Vizcaya, donde conoció a su esposa, Flora Valiño Garceo, que, igual que él, había salido de su Galicia natal en busca de trabajo. Allí nacieron Mercedes García Valiño, la otra víctima del crimen de la playa, su hermana melliza, y el hermano de éstas.
Las chicas estudiaron, aunque no apuntan sus titulaciones, y Mercedes García tenía empleo en la actualidad en Suecia, mientras su gemela trabaja en Alemania. «Mi sobrina no era una chica de bailes», apuntó Concepción García, mientras repasaba las fotografías de sus sobrinas y las postales que le enviaban desde los distintos puntos que elegían para sus vacaciones. Aunque vivían en distintos países, ambas hermanas compartían aficiones y un gusto por viajar que les había llevado «a recorrer casi toda Europa».
Los García Valiño pasaban buena parte de su tiempo libre en Laredo —una de las localidades típicas de verano para los vizcaínos—, donde habían comprado un apartamento «hace unos 30 años». El matrimonio veraneaba en la localidad cántabra y también pasaba allí algunos fines de semana.
La última visita
Este verano se cumplen dos años desde que Gabino García y su familia visitaron por última vez Antoñán del Valle. «Hace años venía con más frecuencia», apunta el matrimonio, que recuerda como el fallecido y su mujer aprovechaban sus desplazamientos hasta Antoñán para visitar también a la familia de ella, en Galicia.