pajares de los oteros
«El prieto picudo sabe a León»
Pablo Lago abre una Feria del Vino ensalzando la labor de los «paisanos» que plantaron las primeras viñas, la cultura del «chateo» y el futuro de la variedad.

Martínez Majo, Julio César Fernández, Pablo Lago, Suárez-Quiñones, Tino Pérez y Rodríguez Aller.
La Feria del Vino de Pajares de los Oteros abrió aye sus puertas a la edición número veintidós con mejor salud que nunca. El periodista y director de El Mundo de Castilla y León, Pablo Rodríguez Lago, fue el encargado de dar el pistoletazo oficial con un pregón en el que ensalzó a aquellos «paisanos» que plantaron las primeras cepas, la importancia de la cultura del «chateo» y el futuro de los caldos locales.
Afirmó que la feria nació «con la constancia y paciencia de un monje tibetano» y «creyó en una variedad cuando muchos seguramente, no sin cierto desdén, no le daban más futuro que ser víctima del chateo cotidiano. Como si el chateo fuera un género menor entre los degustadores de vino. El chateo es un endemismo hispano a la altura de la sobremesa o la siesta. Chatear no es un mero acto indolente, inconsciente o rutinario. El chateo es un elemento de integración social. Lubrica la vida de un pueblo».
Lago habló del camino que la variedad prieto picudo tuvo recorrer que hasta ser considerada en los mercados y citó al enólogo Raúl Pérez como uno de sus grandes promotores. «Que aplicó el sentido común y su talento para demostrar que la prieto picudo puede alinearse con los mejores caldos del planeta». El periodista aseveró que, de todos modos, el éxito de la feria «no es mérito de los políticos, no de los pregoneros, ni de los medios de comunicación, ni del dinero invertido. Me atrevería a afirmar, con temor a equivocarme, que no es mérito ni de los bodegueros... El mérito es, fundamentalmente, de los paisanos y paisanas de este pueblecito del sur leonés donde el agreste paisaje se transforma en alfombras de viñedo reluciente». Y citó también a quienes «hace un buen puñado de décadas plantaron viñedos aquí. Los cuidaron y los mimaron. Y dejaron una herencia inasequible a la deslocalización. Sembraron una senda de futuro que hoy es presente». Finalmente Lago afirmó que en el viñedo «hay futuro» y que «el prieto picudo sabe a León».
Al acto inaugural asistieron autoridades de la provincia con el alcalde de Pajares, Julio Fernández, a la cabeza.