Carnavaleros desde la cuna
Los niños conquistan el desfile del lunes, su día, cuando los disfraces y los espontáneos juegan a ser pequeños otra vez.

Piolines, silvestres y demonios de Tasmania.
Don Carnal puede estar satisfecho. Tiene cantera para rato. Carnavaleros, casi casi desde la cuna, que le auguran una larga vida y un futuro de purpurina e imaginación. El lunes es el día de los niños y como tal ellos fueron los auténticos protagonistas de la tarde ayer. El desfile infantil reunió a 22 grupos, una decena de charangas y unos cuantos vehículos con sonido que sacaron a relucir que el Carnaval no entiende de edad. Ayer sí que los carricoches de bebé eran un complemento más.
Sin pensar en el frío y con ganas de hacer más grande la fiesta los más pequeños de la mascarada salieron a desfilar. Las hadas, los duendes, los dragones y los gnomos más altos y más bajitos salieron a comerse La Bañeza, también una multitud de Caperucitas Rojas, de abuelitas, de Piolines y de Silvestres. No faltó el lobo, ni los globos para volar bien alto. Las reinas de las nieves, la Guerra de las Galaxias y un imponente grupo de Picapiedras adolescentes bailando los últimos temas de la lista se iban sucediendo por las calles. Con ellos, los arlequines, los piratas —aunque la mayoría aún no sepa nadar—, las chucherías o los indios fueron poniendo la careta más inocente a Don Carnal.
Esta gran familia demostró que su casa es la del Carnaval y como en toda ocasión que se precie, y más en La Bañeza, no faltaron los espontáneos. A los habituales se unieron además en esta ocasión los más noveles. Entre el público eran muchos los niños que asomaban sus orejitas de Minnie o Mickey, que brillaban vestidos de bruja o sevillanas o que acompañados de algún adulto paseaban de bomberos, con camión incluido, o de orgulloso padrino de boda, de una novia bastante más alta que él. El pequeño Nicolás, algo más mayor en este caso, también hizo su aparición, pero seguido de una inspectora de asuntos internos que no ha acabado Primaria. La imaginación al poder.
Don Carnal sigue escribiendo los capítulos de su historia y hoy deberá dejar unas cuantas páginas para el gran desfile que comienza a las 17.30 horas. Qué siga la fiesta.