NUEVA ERA
Babia y Luna despiertan como parque natural
Los vecinos reciben hoy entre la esperanza y la reticencia la Ley que preservará y promocionará la singularidad de este enclave

Vecinos en el bar Ubiña, en San Emiliano.
Para los habitantes de Babia y Luna hoy no es un día como otro cualquiera. Las bellas montañas, valles y praderas de este emblemático lugar de la montaña leonesa se despiertan hoy con el título de parque natural. Después de 23 años de trámites parlamentarios, el más largo para la declaración de un espacio protegido en la comunidad, las Cortes de Castilla y León por fin han sellado su compromiso por preservar la belleza y la singularidad de este enclave, con la aprobación de la Ley que lo convertirá en el primer parque natural de la provincia. Pero Babia y Luna, que ya presume de ser Reserva de la Biosfera desde el año 2004, se debate entre la emoción y el escepticismo a la hora de valorar esta declaración.
El alcalde de San Emiliano, Basilio Barriada, vive este momento con satisfacción y esperanza, ya que considera que el parque traerá cosas buenas al valle de la mano del turismo, o por lo menos eso quiere creer. «Echo un poco en falta que en la tramitación de la ley no se hayan tenido en cuenta las reclamaciones que los vecinos hicimos llegar en forma de alegaciones, ya que eran perfectamente razonables y realistas», lamenta el regidor socialista que reitera que lo que nadie quiere es que la comarca se convierta en un parque de postal. «Tenemos la necesidad urgente de fijar población y de crear nuevas oportunidades sin por ello abandonar la ganadería extensiva, que es lo que históricamente ha mantenido la economía de esta zona», explica Barriada, que habla del parque asturiano de Somiedo, como ejemplo de prosperidad y bienestar para sus habitantes.
El alcalde reconoce que los ganaderos son los que más preocupados están ante la declaración del parque porque temen que se impongan nuevas restricciones. «Estoy seguro de que no habrá limitaciones, ninguna nueva a las que se impusieron con la declaración de Reserva de Biosfera, lo que sí habrá ahora es un mayor control para que se respeten», concretó. Barriada cree que si la llegada del parque supondrá nuevas exigencias medio ambientales, San Emiliano también reclama a la Junta de Castilla y León una serie de medidas urgentes, que son de su competencia, para que se garantice esa preservación que exige la propia ley de parque natural. El alcalde ya ha puesto sobre la mesa del director general de Medio Ambiente un proyecto para adecuar y depurar los ríos, al tiempo que reclama un sistema de recogida selectiva de basuras, la garantía de que se va a primar a la ganadería en el parque y la petición para que se mejore la cobertura de móviles y la banda ancha.
Mucho más críticos se mostraron ayer un grupo de vecinos que jugaban la partida en el bar Ubiña de San Emiliano. «Será bueno para el turismo, pero para los propietarios de terrenos y ganaderos no lo tengo tan claro», comentaba uno de ellos, mientras afirmaba que por muy bueno que digan que será el parque no solucionará los problemas de la comarca. «No tenemos niños, no hay ningún tipo de relevo y la ganadería de aquí no es rentable si la comparamos con otras zonas de la provincia. Cuando los pocos ganaderos que quedan se cansen de tener que pedir permiso para todo y lo dejen a ver quien se encarga de que estas praderas tan bonitas estén limpias y cuidadas», lamenta.
«Queremos algún tipo de compensación económica, porque Babia ahora mismo no produce nada, sólo hierba, y ya casi no hay ganaderos», comenta otro antes de reanudar la partida.
Por su parte, el propietario del Supermercado Único, y también de la Casona de Babia, Enrique Quiñones, sí cree que el parque natural sirva para promocionar la zona e impulsar el turismo. «Aquí ya vivimos más del turismo que de la ganadería, y el parque viene a reconocer y a promocionar el potencial y la belleza de esta zona», comenta. Lo que sí cree necesario es que la casa del parque, ubicada en el Palacio de Riolago, abra todos los meses del año. «No es un negocio, es un servicio en el que se ha hecho una gran inversión con dinero público, por lo que tiene que estar abierto todo el año como se nos exige a los comerciantes si queremos acceder a algún tipo de subvención». Este empresario considera que la casa del parque, que está dotada con una zona expositiva que recoge todos los encantos de Babia y Luna, tiene que ser un foco de atracción de visitantes y un punto de información permanente.
Por su parte, Pepe, propietario del Bar Moriscal de Huergas de Babia, considera que turísticamente es una buena noticia. «Esto animará a la gente a subir a la montaña», afirma, aunque entiende que hay sectores en los que reina la preocupación, como los ganaderos y los cazadores, que temen una mayor ingerencia de la Junta en su actividad.
Por su parte, Mari Paz, enfermera de profesión y que regenta junto a su marido la casa rural El Mirador de Babia, en Riolago, acoge con esperanza y satisfacción la llegada del parque natural. Mari Paz y Eduardo son de Madrid y hace años se asentaron en Rioalago, ya que se enamoraron de este lugar, donde viven junto a sus tres hijos. «Es necesario que gente como nosotros que hace años casi no sabíamos ni donde estaba Babia conozcan esta belleza», declara Mari Paz. Su marido, Eduardo, cree que es una magnífica noticia para toda la comarca y la provincia. «Los recelos infundados y miedos solo pueden proceder de aquellas personas que realizan actividades ilegales en la comarca, y que se verán sometidos a una especial vigilancia y a sanciones elevadas por la nueva consideración de espacio protegido. Los furtivos, pirómanos y personas sin respeto por el bien común no tiene cabida en nuestra sociedad y menos en un espacio protegido», afirma.

Babia y Luna ya fue declarada en 2004 Reserva de la Biosfera por la Unesco por su singularidad y belleza ambiental. Foto: Marciano Pérez.

El entorno de San Emiliano, en Babia. Foto: Marciano.

Caballos hispano-bretones en los alrededores de San Emiliano. Foto: Jesús F. Salvadores.

Edicificios tradicionales en San Emiliano. Foto: Bruno Moreno.

Una imagen cotidiana en el Parque Natural de Babia y Luna. Foto: Marciano.

Vistas desde el trayecto que discurre entre San Emiliano y el puerto de Ventana. Foto: Jesús F. Salvadores.

Hórreos en Torrestío. Foto: Jesús F. Salvadores.

Un vecino, frente a una edificación, en Torrestío. Peio García.

Elementos tradicionales ligados al agua en Luna. Foto: Ramiro.

Elementos tradicionales ligados al agua en Luna. Foto: Ramiro.

Ganado en el parque. Foto: Marciano Pérez.