El Seprona investiga a cuatro personas por un delito de intrusismo profesional
Una empresa vacunaba y rellenaba los pasaportes de las mascotas sin que interviniera veterinario alguno.

Algunos perros del criadero implicado en el delito de intrusismo profesional.
El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil investiga a cuatro personas como posibles autores de un delito de usurpación de funciones públicas e intrusismo profesional al haber realizado actos reservados a los veterinarios. La investigación llevó a los agentes a un criadero de perros de la comarca del Páramo, que vendía los animales por internet y que al dotar a los canes de pasaporte veterinario oficial e inocularles las vacunas obligatorias, obtenían una ventaja comercial, al ahorrarse los servicios de un profesional. Los investigados y las diligencias practicadas por el caso fueron puestos a disposición del Juzgado de Guardia de La Bañeza.
Las pesquisas policiales comenzaron cuando se detectó un pasaporte de un animal de compañía que no había confeccionado un veterinario. Este documento tiene carácter oficial sanitario e identifica a cada ejemplar.
Los agentes comprobaron que existía una relación entre el pasaporte irregular detectado con una empresa dedicada a la compra-venta de mascotas a través de páginas web y que disponía de un espacio digital como criadero de perros. Posteriormente se comprobó que la mercantil obtenía los documentos de los animales a través de veterinarios colegiados, «que son quienes tiene acceso en exclusiva» a éstos, a través del Colegio Oficial de Veterinarios, y «tienen la obligación de supervisar y custodiar cualquier documento relacionado con su ejercicio profesional, en especial los que pueden ser utilizados para identificar y certificar», que no pueden ceder a quienes «carezcan de la competencia necesaria» para cumplimentarlos, según indica una nota de prensa de la Comandancia de la Guardia Civil en León, que señala que éstos veterinarios habrían actuado como cooperadores necesarios en la comisión del delito de intrusismo profesional, que se agrava si la actividad precisa de un título para su ejercicio.