Diario de León

LAS REVELACIONES DEL SUMARIO DEL CRIMEN DE LA PEREGRINA

«Me sentí como un monstruo después de ver lo que había hecho, lo pagaré caro»

El acusado de matar a Denise Pikka Thiem relató minuciosamente ante la jueza instructora cómo cometió el crimen.

Miguel Ángel Muñoz Blas.

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Miguel Ángel Muñoz Blas, el acusado del crimen de la peregrina, afirmó ante la jueza instructora del caso que se sintió «como un monstruo» después de ver lo que acababa de hacer, en referencia al asesinato de Denise Pikka Thiem, una joven americana de procedencia asiática que perdió la vida de forma violenta en las inmediaciones de Castrillo de los Polvazares, mientras recorría el Camino de Santiago.

Muñoz Blas, detenido en Grandas de Salime (Asturias) el 11 de septiembre del año pasado, cuando se encontraba en una cafetería, varió su declaración inicial y confesó después de someterse al examen psicológico de las forenses psiquiatras del Instituto de Medicina Legal. Había empezado a declarar por la mañana y fruto del cansancio, según estima la policía, acabó derrumbándose. Después de cambiar de abogado defensor, ha vuelto a la tesis de que nunca tuvo nada que ver con el asunto que se le imputa.

Según consta en el sumario del caso, que obra en poder de este periódico, reconoció los hechos durante el segundo interrogatorio. «Me confieso culpable». La jueza la pide en la grabación del acto que relate cómo ocurrieron los hechos: «Estaba en casa, era después de comer y había bebido alcohol, algo más de lo normal. Pasó esta chica (se hace un largo silencio porque el acusado no puede hablar y se pide a la policía que abandone la sala para que el procesado esté más a gusto). «La puerta de mi casa estaba abierta y la vi. Serían las dos y media de la tarde. Me preguntó si era el Camino de Santiago y le dije que no, que era mucho más arriba. Me pidió que la acompañase, salí (suspiro) y la acompañé hasta el cruce. Giramos a la izquierda y en ese momento ella empezó a desconfiar de mí. A medio camino se puso agresiva porque quería que me fuera. Yo no le había hecho nada pero me dio la vuelta a la cabeza, me cambió el chip y me molestó. Tengo paciencia con la gente, pero me alteré. Ella iba a mi izquierda y la golpeé con un palo... Le pegué aquí (señalando a la sien derecha) y cayó a plomo».

GOLPE CON LAS PIEDRAS

«Se golpeó con las piedras y tuve una sensación muy difícil de explicar. Primero me arrepentí, no voy a poder explicarlo... (dice entre lágrimas). Me asusté mucho, tiré el palo lo más lejos posible y no podía ni mirar a esa persona cuando lo hice. No podía... Vomité, seguí haciéndolo tres días más. Me sentí como un monstruo, la arrastré 100 metros hacia el monte para que nadie la viera. La llevé, le quité la mochila, no le quité la ropa en ese momento, la arrastré vestida y aunque ahí no estaba totalmente muerta, vi que sufría mucho y... (llora) le hice un corte en el cuello para que no sufriera más. Cuanto antes acabara aquello, mejor. Fue instintivo. Se me cayó el mundo encima (vuelve a llorar) y le quité la mochila y todas las cosas y encontré ahí los mil y pico dólares que tenía».

TODO A LA HOGUERA

«Sinceramente, quemé todo cerca de donde había pasado todo, fuera de la finca. Creo que no llevaba cascos, si encontraron algo de eso en mi casa eran de otra persona, porque ella no los tenía. Lo quemé todo a 500 metros de mi finca. No van a encontrar nada. La ropa se la quité porque ya haciendo lo que había hecho quería que no me descubrieran. Me costó muchísimo quitársela y luego hice una hoguera con todo. Salieron muchos humos. No le hice nada más, ni abusé de ella ni nada más. En ese momento estaba totalmente hundido. Me arrepentí muchísimo de lo que había hecho y sabía que lo iba a pagar».

«No le até las piernas, se las doblé un poco para no hacer el agujero más grande», insistió al borde de los sollozos. «Esto fue a unos 400 metros de mi finca, no estoy seguro. La desenterré por todo el movimiento que había alrededor. Tenía miedo de que me descubrieran. Tuve mucha suerte la primera vez que hicieron la batida, porque lo más normal era que me hubieran cogido. La saqué y me la llevé a otro lado. Elegí ese lugar porque cuanto más lejos la llevara, menos sospechas habría de mí y más se podría pensar que era otra persona. Le corté las manos, ya lo he dicho y no me puedo echar atrás. Se las corté cuando ya estaba muerta (suspira) por si acaso había alguna huella mía. Están enterradas un poco más abajo del sitio donde estaba ella. Creo que con lo que he dicho es suficiente y estoy más que arrepentido de lo que he hecho. Me arrepiento y no voy a volver a hacerlo en la vida. Ya lo voy a pagar demasiado caro». El testimonio está recogido pasadas las 21.00 horas del día 14 de septiembre, después de una jornada maratoniana de comparecencias.

CAMBIO DE VERSIÓN

Nada que ver con lo que sostiene ahora y con lo que empezó relatando aquel día a las 12.00 de la mañana. Entonces, el acusado negó cualquier relación con los hechos: «Sólo sé lo que he visto por los medios de comunicación. El día 5 de abril estuve estudiando toda la mañana, me fui a clase (estudiaba en la escuela de adultos) y volví a casa en bici».

Obvió el sospechoso que el 5 de abril era domingo y no había actividad docente. El fiscal le recordó el detalle y el procesado cambió de versión: «Pues entonces estaría en mi casa. Llegué a casa por la noche, sobre las ocho. No tengo constancia de que se haya producido ningún ataque a peregrinas en la zona. La policía vino a interrogarme y me detuvieron, se hizo una inspección en mi casa y se archivó el caso».

Miguel Ángel niega en su primera manifestación haber visto a Denise nunca: «Sabía dónde estaba el cadáver porque hago rutas por la zona y yendo hacia Murias atravesé un poco de monte y pasé por una zona que había unos pinos y noté que había olor a animal descompuesto, pero no lo di más importancia. No me acerqué, seguí y hacia Santa Colomba. Estaba de exámenes y sólo quería atender a mis cosas. No dije nada a nadie porque no le di importancia». Reconoció no obstante que sabía que se estaba investigando la desaparición de la peregrina «pero no lo relacioné». A preguntas de la jueza instructora, mostrando siempre buen humor (llega a reírse en algunos momentos del interrogatorio) tuvo dudas a la hora de explicar por qué había pintado su vivienda días después del crimen.

Explicó a la jueza que está en contra de los bancos «por motivos ideológicos». Por eso cerró una cuenta que tenía.

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