Casi un año después, la casa permanece semi abandonada

MARCIANO PÉREZ
El paso del tiempo ha dejado en la casa en la que habitaba Miguel Ángel Muñoz Blas los efectos que se pueden apreciar en la fotografía. Pese a que se supone que se mantiene el precinto de la puerta de la vivienda, las inclemencias de la meteorología han hecho que los plásticos de la Policía Nacional estén casi rotos y que la hierba y la maleza de la zona hayan campado a sus anchas por la zona alrededor de la cual se cometió el crimen. Catorce meses después de lo ocurrido, apenas hay vestigios en la zona de vida más allá de la caseta prefabricada en la que residía el imputado, que hoy permanece en el Centro Penitenciario de Villahierro.