El carisma de ‘Jato’ y ‘El Demonio’
E n el más amplio sentido jacobeo, se entregaron este pasado fin de semana en Regueras de Abajo, Patria chica del afamado peregrino Marcelino Lobato, los tradicionales V Premios Cultura de los Caminos de Santiago, convocados por él y patrocinados por el Ayuntamiento de Regueras de Arriba, próxima a La Bañeza.
Entre los galardonados, figuró el hospitalero de Villafranca del Bierzo ‘Jato’, probablemente la figura más querida y emblemática de la también conocida como Vía de las Estrellas.
Asimismo resultaron premiados la Cofradía de Santo Domingo de la Calzada y la entrañable figura de Marisa, hospitalera del albergue de peregrinos ubicado en Pajares, Asturias.
Igualmente fue galardonado el escritor Pablo Arribas Briones, autor del ensayo El demonio en la vida y el Camino de Santiago , monumental obra que pormenoriza la figura y efecto de Satán en estos ámbitos concretos.
Jesús Árias, más conocido como ‘Jato’, hizo profesión clara de su facundia, y profundo entendimiento del Camino, contando sabrosas anécdotas del mismo, que deleitaron a la concurrencia; explayándose gustosamente, para admiración de todos, sobre el cambio que experimentan los peregrinos en su arduo recorrido hacia Santiago.
‘Jato’, acrónimo que inglés, curiosamente significa «el despegue asistido por cohetes»: tal la altura con que cuentan sus acertados juicios, hizo valer su valía peregrina, al señalar que el Camino representa no sólo un reparador encuentro consigo mismo, sino que, a la vez, ilumina el espíritu interior que anima al caminante; a la par que elimina las malas vibraciones personales que se portan. Y sumándose a las tesis expuestas por Arribas, afirma que, sin lugar a dudas, «el diablo existe y anda suelto, más que nunca, por las sendas del Camino».
A dicho respecto ‘Jato’, con Marcelino Lobato posiblemente la figura más conocida y respetada de esta Ruta, subrayó que «la vieira, símbolo del mundo santiaguino, la diseñamos entre unos cuantos. Pero ahora, sin embargo, han puesto la flecha amarilla que lleva a Santiago en la dirección negativa». Con ello, el afable Árias lamentó, a su vez, los excesos existentes en esta secular Vía, y especificó algunos de los demoledores aspectos existentes, que la denigran y tergiversan en exceso degradante.
En su turno de palabra, Pablo Arribas aclaró que «el principal enemigo que hay a este efecto es el dinero, y el de torcer ahora la emblemática flecha amarilla señalando el rumbo hacia una taberna; o vaya el Camino por donde nunca ha ido» con fines puramente mercantilistas. Como remedio a estos crecientes despropósitos, aboga y reivindica, en cambio, por «resucitar las raíces cristianas» de la propia Vía de las Estrellas.
Marcelino Lobato agradeció la presencia, y larga labor santiaguina desarrollada por los galardonados, entregándoles diversos bordones y una placa conmemorativa; así como presentó en exclusiva sus memorias, tituladas El alma de los Caminos de Santiago .